La guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz ya está afectando a la economía mundial y, si se cumplen las previsiones, lo peor aún está por llegar. Pero en este contexto de caos geopolítico puede haber un beneficiado inesperado: el sector del pistacho. La demanda del fruto seco no deja de aumentar y sus precios se están disparando como consecuencia de la inestabilidad que sufre el pistacho iraní, el segundo productor del mundo.
Tal y como recoge Cinco Días, el pistacho ha alcanzado su precio máximo en ocho años, una escalada acelerada en los últimos meses por el conflicto bélico que tiene prácticamente paralizadas las exportaciones iraníes de este fruto seco, lo que ha disminuido el suministro internacional. Pero el mundo sigue hambriento de pistachos, convertido ya mucho más que en el nuevo alimento de moda; ha sobrevivido a la tendencia viral del chocolate Dubái y sigue protagonizando todo tipo de productos y nuevos lanzamientos de las industrias alimentarias.
Si aumenta la demanda, pero disminuyen los suministros, los precios aumentan. Con el pistacho iraní temporalmente fuera de juego, se abren nuevas perspectivas para los productores más pequeños o recién llegados al mercado que tenían en Irán el principal competidor en Europa, como España.
Nuestro país se ha convertido en el cuarto productor mundial tras multiplicarse la inversión por las plantaciones de pistachos especialmente en Castilla-La Mancha, donde el terreno y el clima favorecen el cultivo de este árbol. También en Andalucía y Extremadura se están sustituyendo plantaciones de cereales o incluso de olivos para apostar por el 'oro verde', aunque es una inversión a largo plazo, pues cada árbol tarda unos siete años en producir su primera cosecha productiva.
Quienes ya cuentan con una producción asentada pueden beneficiarse de este aumento de precios que asegura una mejor rentabilidad a corto plazo. Hay menos pistacho que comprar, por lo que se paga mejor; esto es especialmente positivo en un contexto en el que los márgenes de beneficio se estaban reduciendo, precisamente por el aumento de costes de producción (fertilizantes y energía, principalmente) derivados del conflicto con Irán.
Los fabricantes podrían reformular sus productos para usar menos cantidad de pistachos
Sin embargo, el sector también se muestra cauteloso, ya que el mercado internacional podría cambiar bruscamente en los próximos meses. Como señala Gyana Ranjan Das, director comercial del departamento de frutos secos y legumbres de Crown Point, la falta de materia prima y su mayor coste podría llevar a los fabricantes a reducir la demanda del fruto seco.
Tal y como ha ocurrido con el chocolate, las empresas que elaboran helados, dulces o cualquier otro producto con pistacho, podrían estar barajando la posibilidad de reducir el contenido de este ingrediente en sus fórmulas. Además, se corre el riesgo de que, cuando se reanuden las exportaciones iraníes, se produzca un cuello de botella cuando den fruto todas las plantaciones que todavía no han terminado de madurar, algo que ya llevan tiempo temiendo los propios productores españoles.
De momento, el boom del pistacho no parece tener fin y el conflicto de Irán puede hacer que se pague mejor por él, pero si siguen aumentando los precios puede que la industria se replantee su demanda y se produzca un superávit de producción que vuelva a hundir los precios en el futuro.
Imagen | Freepik/8photo