El sector del cerdo europeo 'paga el pato' de los impuestos al coche eléctrico chino: China anuncia aranceles del 62% al porcino comunitario

La medida entra en vigor el 10 de septiembre e impacta de lleno a España, primer productor y exportador de cerdo y sus derivados de la Unión Europea, aunque no en la misma medida que a otros países

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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Una de las medidas más polémicas adoptadas por la Comisión Europea fue la de imponer aranceles a los vehículos eléctricos procedentes de China. La decisión, que desde el primer momento fue calificada de proteccionista, permaneció durante meses en una especie de limbo, mientras las tensiones diplomáticas se cocinaban a fuego lento

En ese tira y afloja, las autoridades chinas advirtieron que responderían si finalmente se aplicaban los gravámenes. Aunque no se dijo de manera directa, desde el principio quedó claro que el sector agrícola europeo podría ser uno de los grandes damnificados. 

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Y así ha sido. China ha confirmado ahora que impondrá un arancel del 62,4 % a las importaciones europeas de carne de cerdo, una decisión que afecta directamente a uno de los pilares del sector agroalimentario continental y que entrará en vigor el 10 de septiembre, según ha anunciado el Ministerio de Comercio chino.

No obstante, los aranceles no se van a aplicar a todos los países igual, ni a todas las empresas. Hay una horquilla que va del 15,6% al 62,4% y que va a depender de que las empresas colaboren con las autoridades chinas en las aclaraciones de quiénes se han beneficiado de un posible dumping fiscal comunitario

Además, como punto de partida, España es el país menos salpicado por la decisión china, ya que los aranceles a productos españoles se sitúan en un 20%, la tasa más baja dentro de todos los países de la Unión Europea. 

Algo que desde Interporc, la interprofesional agroalimentaria del porcino de capa blanca consideran que se debe a "la buena coordinación de Interporc y las asociaciones sectoriales con las empresas y a las excelentes relaciones de confianza con las que trabajan con los operadores de ese país".

También huelga decir que en las exportaciones, hay determinados tipos de productos que no se verán afectados, como sucede con el jamón ibérico o embutidos, aunque sí se ven en el atolladero determinados productos de casquería y despojos. 

Este nuevo arancel es una represalia evidente a los impuestos impuestos por Bruselas a los coches eléctricos chinos, que entraron en vigor a mediados de 2024. Aquella medida se justificó en la supuesta competencia desleal derivada de las subvenciones que el gobierno chino otorgaba a sus fabricantes. 

La UE alegó que esa ayuda distorsionaba el mercado y perjudicaba gravemente a la industria automovilística europea. La respuesta de Pekín se ha fraguado despacio, pero ha sido quirúrgica. Si la Comisión pretendía defender a sus fabricantes de vehículos, el contraataque ha golpeado de lleno a un sector completamente distinto, aunque su relevancia para la ganadería europea es capital: el ganado porcino.

China, que en los últimos años ha ido recuperando poco a poco su cabaña porcina tras los estragos de la peste porcina africana desde 2018, sigue siendo uno de los grandes consumidores de este tipo de carne a nivel mundial. 

A pesar de que ha logrado reforzar su producción interna, sigue dependiendo de las importaciones para cubrir su demanda. En ese contexto, Europa —y particularmente España— había conseguido posicionarse como un socio comercial de referencia. Sólo en 2023, las exportaciones españolas de carne de cerdo a China superaron las 540.000 toneladas, lo que generó ingresos por más de 1.200 millones de euros. 

El nuevo arancel, que se aplicará de manera provisional mientras se desarrolla una investigación antidumping, podría suponer un golpe muy duro para los productores europeos, muy dependientes de este mercado. 

A ese hueco aspiran otros países exportadores como Brasil o Canadá, que ya se están posicionando para ocupar el lugar que dejen los europeos. Brasil, en particular, ha ido ganando cuota de mercado gracias a precios competitivos.

El panorama no es nada halagüeño para España. Nuestro país no es solo el primer productor de carne y subproductos de cerdo en Europa, sino también el primer exportador y, tras la Unión Europea, el segundo mercado, por facturación y volumen, es el chino. Todo ello sumado a las dificultades que está teniendo el sector de afianzar su posición en Asia y que ahora, por vaivenes comunitarios, queda en el limbo.

Imágenes | DejaVu Designs en Freepik 

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