El recibidor suele ser uno de los grandes olvidados de la casa. Se cruza a diario, se carga de abrigos, llaves y bolsas, pero rara vez se le dedica la misma atención que al salón o al dormitorio. Y, sin embargo, es el primer espacio que se ve al entrar.
Actualizarlo no requiere obras ni grandes presupuestos. Muchas veces, el problema no es la falta de metros, sino la ausencia de elementos que aporten orden y una lectura clara del espacio. Con pocos objetos bien elegidos, la entrada puede cambiar por completo.
La clave está en pensar el recibidor como una zona funcional y visual al mismo tiempo. Y la solución puede pasar, perfectamente, por tres piezas sencillas, bien colocadas y dentro de un presupuesto ajustado, bastan para darle una nueva presencia sin gastar más de 60 euros.
Un pequeño espejo
El primer objeto casi imprescindible es un espejo pequeño o mediano. Colocado a la altura adecuada, amplía visualmente la entrada y refleja la luz disponible, algo especialmente útil en recibidores interiores o con poca iluminación natural, como el modelo Larbro de Ikea, de menos de 20 euros.
Un vacíabolsillos
El segundo elemento práctico es una bandeja o cuenco decorativo que funcione como vaciabolsillos. Centraliza llaves, gafas o el móvil y evita que estos objetos acaben repartidos por cualquier superficie, algo clave para mantener sensación de orden. Una buena opción es esta de Maisons du Monde.
Planta resistente
La tercera pieza puede ser una planta resistente, como una zamioculca o un potos. No necesitan demasiada luz ni cuidados constantes y aportan un toque de color que hace que el espacio resulte más acogedor desde el primer momento, como esta Ave del paraíso de Ikea.
Si se prefiere un estilo más minimalista, la combinación puede variar sin salirse del presupuesto. Un perchero de pared discreto, una lámina sencilla o una pequeña lámpara de luz cálida también cumplen la función de renovar sin saturar.
Antes de comprar nada, conviene revisar lo que ya hay. Reubicar un mueble, despejar el suelo o retirar elementos que no aportan nada puede cambiar la percepción del espacio sin gastar un euro.
El resultado de estos pequeños ajustes es un recibidor más claro, ordenado y coherente. Un espacio que, con tres objetos bien elegidos, deja de ser un simple paso y empieza a marcar el tono del resto de la casa.
Fotos | Pexels, Ikea, Maisons du Monde