Nos ha pasado a todos: preparas arroz blanco de guarnición y nunca calculas bien las raciones. Algo tiene este grano que es fácil pasarse con las cantidades incluso en platos como el arroz con verduras o un típico arroz tres delicias. No es buena idea guardar las sobras mucho tiempo, pero hay recetas de aprovechamiento estupendas para salvar esos restos y que no terminen en la basura.
Una de nuestras opciones preferidas en estos casos son los buñuelos de arroz y queso, un bocado perfecto para servir de aperitivo en cualquier ocasión o para montar con poca cosa más una cena de picoteo.
Nos sirve cualquier resto de arroz hervido o cocinado que esté más bien seco, pero podemos también aprovechar sobras de un risotto o de un arroz más meloso, ajustando un poco las cantidades de líquido. Lo mejor es dejar en este caso el agua para el final, añadiendo a ojo poco a poco lo que haga falta hasta tener una masa de buñuelos con la que podamos darles forma con la cuchara.
El queso ayuda a darles más sabor y cremosidad en el interior y se puede sustituir por cualquier otro que nos guste o tengamos también rondando por la nevera para darle salida, siendo preferible que sea suave, fundente o cremoso, como el feta o un rulo de cabra tierno.
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