Los terrarios se han convertido en una de esas pequeñas obsesiones domésticas que combinan decoración, jardinería y cierta calma visual. Hay algo casi hipnótico en ver un pequeño ecosistema dentro de un recipiente de cristal, como si una porción de bosque (o de desierto) hubiera decidido instalarse en una estantería del salón.
La clave, sin embargo, no está solo en elegir un tarro bonito o unas piedras decorativas. El verdadero secreto está en escoger las plantas adecuadas según el tipo de terrario: abierto, con más ventilación, o cerrado, donde la humedad se conserva durante más tiempo.
Luego está una cuestión de gustos: elegir las plantas que más nos interesan o nos llaman la atención debe combinarse con aquellas que tienen una larga durabilidad en los ecosistemas cerrados.
Tillandsias
Para quienes empiezan, las tillandsias o plantas de aire son una de las opciones más agradecidas. No necesitan sustrato, absorben la humedad directamente del ambiente y funcionan especialmente bien en terrarios abiertos. Colocadas sobre ramas, piedras o pequeñas bases de madera, dan un aire muy limpio y contemporáneo.
Piedras vivas
Si lo que se busca es un mantenimiento casi mínimo, los lithops, conocidos como piedras vivas, son probablemente la mejor puerta de entrada. Parecen pequeñas rocas en tonos tierra y verde, apenas necesitan agua y soportan muy bien los olvidos, algo que en jardinería doméstica suele ser una virtud.
Cactus viejo
También funcionan muy bien los cactus pequeños, como el llamado cactus viejo (Cephalocereus senilis), reconocible por esos filamentos blancos que recuerdan al cabello. Aportan textura y un punto escultórico muy interesante en composiciones abiertas.
Musgo
En el extremo opuesto está el musgo, quizá la opción más evocadora para terrarios cerrados. Con él se pueden recrear paisajes de bosque en miniatura, húmedos y verdes, casi como una escena de cuento. En este caso, el recipiente cerrado ayuda a mantener el ciclo del agua y simplifica bastante el cuidado.
Planta de lunares
Para quienes quieren algo de color, la Hypoestes phyllostachya, conocida como planta de lunares, rompe el dominio del verde con manchas rosadas, rojizas o blancas. En terrarios cerrados funciona especialmente bien porque agradece la humedad constante.
Helechos
Los helechos también son una apuesta segura. El pata de conejo o el culantrillo aportan esa sensación de frescura y ligereza que recuerda a un rincón de bosque húmedo. Sus hojas delicadas llenan muy bien el volumen sin recargar visualmente el conjunto.
Planta del dinero
Entre las plantas más decorativas para principiantes está la Pilea peperomioides, la popular planta china del dinero. En formato joven encaja muy bien en terrarios medianos y aporta ese aire geométrico tan presente en interiores actuales.
Planta rosario
Para un efecto más original, la planta rosario (Senecio rowleyanus) funciona especialmente bien en terrarios abiertos o diseños colgantes, dejando caer sus tallos hacia el exterior como pequeñas cuentas verdes.
La regla más importante es sencilla: humedad para cerrados, ventilación para abiertos. Elegir bien esa pareja (recipiente y especie) es lo que marca la diferencia entre un terrario que dura meses y otro que acaba pareciendo un experimento fallido.
Foto | www.kaboompics.com, Cottonbro studio, Scott Webb y Huy Phan.
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