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Galletas de avellana sin huevo, receta para acompañar la sobremesa

Galletas de avellana sin huevo, receta para acompañar la sobremesa
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Os he comentado en más ocasiones que en casa siempre suelo tener algunas galletas o bizcochos, para desayunar, merendar o por si se presenta alguna visita inesperada y tener algo que ofrecer con el café. Esta receta de galletas de avellana sin huevo además tan fácil y se hace tan rápido, que incluso la podríamos elaborar al momento en caso de no tener a nada a mano.

Al no contener huevo se conservan estupendamente y son aptas para las personas con alergia a este ingrediente, así que guardad bien la receta porque además son riquísimas. En este caso le agregué unas avellanas, ya que es el fruto seco que más me gusta, pero podéis intercambiarlo por lo que más os interese.

Ingredientes

Para 24 unidades
  • Harina de trigo 220 g
  • Azúcar 90 g
  • Levadura química 6 g
  • Mantequilla derretida 110 g
  • Nata líquida 75 ml
  • Sal una pizca
  • Avellanas troceadas y tostadas 50 g

Cómo hacer galletas de avellana sin huevo

Dificultad: Fácil
  • Tiempo total 25 m
  • Elaboración 10 m
  • Cocción 15 m
  • Reposo 10 m

Calentamos el horno a 200º con calor arriba abajo. En un cuenco grande tamizamos la harina junto al impulsor y la pizca de sal. Hacemos un hueco en el centro donde echamos el azúcar y la mantequilla derretida y tibia, la nata y las avellanas picadas. Mezclamos poco a poco hasta formar una masa lisa.

Formamos bolitas de masa, más o menos iguales, las aplastamos ligeramente y las colocamos en una bandeja de horno forrada con papel. Horneamos las pastas unos 15 minutos o hasta que los bordes estén dorados. El tiempo de horno dependerá del tamaño que hayamos hecho las pastas. Sacamos del horno y dejamos que las pastas enfríen sobre la bandeja durante 10 minutos antes de servirlas.

Galletas de avellanas sin huevo. Receta

Con qué acompañar las galletas de avellana sin huevo

Estas galletas de avellana sin huevo, al igual que pasa con todo este tipo de pastas, se deben guardar en una lata una vez estén frías. Así nos aseguramos de que estén durante más tiempo crujientes y en buen estado. Las podemos servir tanto para el desayuno o merienda, como prefiramos.

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