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Tarta fina de naranja sanguina y avellana. Receta de postre

Tarta fina de naranja sanguina y avellana. Receta de postre
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Este año casi se me vuelve a pasar la temporada de uno de mis cítricos favoritos, y es que siguen sin ser muy habituales en los mercados. Menos mal que encontré de casualidad unos buenos ejemplares y no dudé en llevármelos a casa, pues tenía claro que quería hornear algún postre con esta fruta. Esta receta de tarta fina de naranja sanguina y avellana es toda una delicia, y muy sencilla de elaborar.

A mí me gusta mucho el sabor de las sanguinas, pero si vuestra fruta es demasiado ácida se podrían caramelizar ligeramente antes de colocarlas en la masa de la tarta. Pero si las cortamos finitas, retirando la parte blanca, y las espolvoreamos con azúcar moreno, para mi gusto no hace falta más. La avellana molida aporta un toque estupendo a la masa, aunque se puede omitir si no tenemos a mano.

Ingredientes para un molde de unos 24 cm de diámetro

  • 100 g de harina de repostería, 30 g de harina integral, 10 g de avellana molida (o sólo 40 g de harina integral) 100 g de azúcar, 1 sobre de azúcar vainillado (2 cucharaditas) 1 huevo L, 1/2 cucharadita de levadura química (impulsor), 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico, 1 pizca de sal, 45 g de mantequilla sin sal, 3-4 naranjas sanguinas, 2 cucharadas de azúcar moreno.

Cómo hacer tarta fina de naranja sanguina y avellana

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar un molde redondo bajo, o cubrir el fondo con papel sulfurizado. Colocar en un recipiente la harina, la harina integral, la avellana molida, el azúcar, el azúcar vainillado, la levadura química, el bicarbonato sódico y la sal. Mezclar bien con unas varillas.

Añadir el huevo y la mantequilla cortada en trozos. Batir ligeramente con las varillas y a continuación mezclar a mano, estrujando bien la masa para incorporar la mantequilla, hasta obtener una masa homogénea, algo pegajosa pero maleable. Colocar en el molde, apretando bien, dejando ligeramente más gruesos los bordes.

Pelar las naranjas sanguinas a lo vivo, sin dejar demasiada parte blanca y desechando los posibles huesos. Cortar en láminas no muy gruesas. Distribuir en el molde, cubriendo la máxima superficie posible. Espolvorear con azúcar moreno y añadir un par de cucharadas de crocanti de avellanas o almendras. Hornear durante unos 45-50 minutos.

Tarta fina de naranja sanguina y avellana. Receta de postre

Tiempo de elaboración | 1 hora Dificultad Fácil

Degustación

La tarta fina de naranja sanguina con avellana es deliciosa a la hora del postre o de la merienda, y no resulta nada pesada. El sabor de la sanguina es muy refrescante y combina muy bien con la base ligeramente crujiente, y la podríamos incluso acompañar con un poco de buena nata o una bola de helado.

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