Con la llegada de los días de sol, te comparto cuál es mi plan preferido: armar un bocadillo, envolverlo en papel y disfrutarlo en el parque en un plan de picnic o en una jornada playera. Transportable, saciante y lleno de matices; este bocadillo de zorza y pimientos es una de mis últimas creaciones y ha gustado mucho a mis compañeras de playa.
Al estar montado sobre un pan rústico con miga consistente, el bocadillo aguanta perfectamente el transporte sin ablandarse, permitiendo que la salsa y el chutney de cebolla impregnen el pan justo lo necesario. Al usar yogur fresco como base para la salsa, en lugar de mayonesa u otras opciones más grasientas, se aligera el conjunto notablemente. La adición de cúrcuma no es solo estética (ese dorado es superatractivo), sino que aporta un aroma terroso muy sutil que combina muy bien con la zorza.
Se come con las manos y sin necesidad de cubiertos (pero con varias servilletas a mano, eso sí), ya sea disfrutándolo mirando al mar o sobre una manta en el parque, y funciona tanto a temperatura ambiente como ligeramente tibio. Quiero destacar que es una versión vegetal de zorza, pero que se podría reemplazar por seitán fileteado o bien filetes de tofu empanado. Para redondear el menú playero, te sugiero acompañarlo de una kombucha de jengibre bien fría para potenciar el especiado de la zorza. Si prefieres algo más clásico, una cerveza artesana tipo Pale Ale o una limonada de pepino tus mejores aliadas para mantener la frescura durante toda la jornada.
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