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Las 17 mejores terrazas para ir de tapas por Madrid este verano 2019

Las 17 mejores terrazas para ir de tapas por Madrid este verano 2019
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El verano no da tregua en la capital y madrileños y turistas no se resisten a los encantos gastronómicos de la ciudad. Una mesa, algunas sillas y la oportunidad de picotear algo se convierte en el plan predilecto de muchos para disfrutar del buen tiempo al aire libre y en buena compañía.

Desde los áticos de los hoteles más imponentes hasta discretos patios, pasando por restaurantes de moda o cafeterías imperecederas. De la croqueta al carpaccio, sin dejar atrás la pizza, la ensaladilla rusa, los torreznos o los ceviches y los tacos. Todo cabe en la mesa de Madrid, el tapeo es la mejor forma de descubrirlo y hoy te desvelamos dónde acertar con la elección.

Terrazas en altura

El cielo de Madrid como telón de fondo sirve a algunas de las terrazas más icónicas de la ciudad. Podemos estar hablando de ejemplos de gran hotelería o de centros comerciales en los que la gastronomía ocupa un papel fundamental. E incluso referirnos a algunos de los parques más famosos de Madrid. Sea como sea, con una buena vista, cualquier plato sabe mejor.

Picalagartos Sky Bar

Sky Bar Picalagartos

En apenas un par de años, la octava y novena planta del hotel NH Collection Gran Vía se ha convertido en uno de los referentes 'celestiales' de Madrid. Allí se puede disfrutar por igual de una copa -o de un cóctel- que de una carta de picoteo en la que las referencias culinarias castizas son las protagonistas, aunque con un toque de reinvención. No esperes ortodoxia en las formas pero sí en los sabores, que el chef Manuel Berganza se ha encargado de equilibrar para que Picalagartos sepa a Madrid.

Fundamental es su tortilla de patatas guisada con boletus, la sardina ahumada en tosta y la ensaladilla rusa con mahonesa de ventresca de atún. Todo ello en pleno epicentro de Gran Vía, enfrente del Edificio Telefónica, y con buena parte de Madrid a tus pies.

Calle Gran Vía, 21. Dentro del hotel NH Collection Gran Vía

Doña Luz

Terraza de Doña Luz, en Madrid

Céntrica, con vistas a la Puerta del Sol, y con un horario muy amplio, Doña Luz ofrece una cocina viajera en la que los guiños latinoamericanos son los protagonistas. Ejemplo de ello son el guacamole con jalapeños, el falso ceviche de pulpo y langostino o los tacos de bogavante. Sabores más europeos comparten mesa, como pueden ser las croquetas de cecina o la tabla de quesos, en la que coexisten productos franceses, italianos y españoles.

Además, a la hora de maridar, toques refrescantes encajan en una coctelería a base de clásicos como la caipirinha, el daiquiri o el bloody mary. Junto a ellos, una carta de vinos bien representada y saliéndose de los esquemas más puristas pone sabor a las copas de los que buscan buenos caldos.

Calle de Montera, 10-12. Dentro de B&B Hotel Puerta del Sol.

Ático 11

En el último piso del hotel Iberostar Las Letras Gran Vía se encuentra esta coqueta terraza, abierta desde las seis de la tarde hasta las dos de la madrugada, en la que coexisten los cócteles, la música y un ambiente chill out en buena armonía con una propuesta de picoteo desenfadado.

Así conviven bajo la influencia del dj una propuesta de corte internacional, fresca y bastante ligera, que tiene por grandes exponentes los tartares (de buey y de atún) pero también algunas recetas más madrileñas como la ensaladilla rusa -que se adereza con huevas de trucha- o el curioso asadillo de berenjenas con piñones.

Calle de Gran Vía, 11. Dentro del hotel Iberostar Las Letras Gran Vía

Picos Pardos Sky Lounge

La azotea del Bless Hotel Madrid, uno de los últimos referentes del lujo en abrir sus puertas en la ciudad, estrena su primer verano con ganas de dar guerra gastronómica. El motivo está en el 'firmante' de todas las propuestas gastronómicas del complejo, el estelar Martín Berasategui.

En ella no faltan los guiños internacionales, que van desde pokés y ceviches a toques más patrios como la croqueta o el salmorejo (que tienen un toque moderno al que se le añade un tataki de barriga de atún). Para bolsillos pudientes se recomienda la carta de caviares y como propuesta curiosa, la carbonara de atún rojo o la ensaladilla rusa de bogavante con regañás. Nota especial merecen los anticuchos de ave de corral con mojo y papa y la amplia variedad de ensaladas y hortalizas en crudo que la carta oferta. Muy práctica si lo que se busca es mantener la silueta sin renunciar al sabor.

Calle de Velázquez, 62. Dentro de Bless Hotel Madrid

Salón Cascabel

Todo lo que toca gastronómicamente el chef mexicano Roberto Ruiz, responsable del estrella Michelin Punto MX, se convierte en oro. Este es el caso de esta terraza, ubicada dentro de la zona Gourmet Experience de El Corte Inglés de Serrano, desde la que irradiar un mensaje iberomex al mundo en forma de antojería.

Considerado el restaurante de 'picoteo' del chef, Salón Cascabel tiene como bandera los sabores fusión de ambas orillas del Atlántico. Imprescindible es su guacamole, así como el aguachile verde de langostinos. Peculiar y distinto es el Fish’n taco, a base de bacalao, o la coca mexicana, que también merece el atrevimiento de pedirla. Para maridar todo, tragos venidos del otro lado del 'charco' como mezcales y tequilas, perfectos para completar la experiencia.

Calle de Serrano, 52. En la séptima planta de El Corte Inglés

Terrazas a pie de calle

Siempre dispuestas a alegrar el día, accesibles y cercanas, las terrazas que se erigen en parques, calles o patios interiores tienen ese alma especial, que nos permiten acompañar cada bocado del caminar de los transeúntes, compartiendo un trozo de Madrid entre conversaciones y tragos.

Arzábal Museo Reina Sofía

Bien asentada en las puertas del Museo Reina Sofía, Álvaro Castellanos e Iván Morales, ‘cabecillas’ de Arzábal, llevan unos cuantos años reivindicando este espacio, en el que el champán, las copas y la buena mesa se dan cita. En su carta encontramos picoteos ligeros que van desde las conservas de Espinaler y Ramón Franco, como los berberechos o los mejillones, a embutidos nacionales e internacionales, como la secallona, la cecina o el guanciale.

De cocina pero también idóneos para compartir son las gambas al ajillo, la cazuelita de callos o las croquetas, marca de la casa, con jamón ibérico y leche de oveja latxa.

Calle de Santa Isabel, 35. Acceso desde la Plaza del Emperador Carlos V.

Ramses.Life

De epicentro hedonista de champán y música a referencia gourmet. Así ha cambiado Ramses dentro del panorama madrileño, en el que lleva más de una década como bastión para bon vivants. Ahora su oferta gastronómica se ha dinamizado a cargo de Arzak Instructions, que ha dado un lavado de cara a la propuesta en todos los espacios, incluyendo la terraza. En ella abundan los guiños al picoteo de alto nivel, como pueden ser el jamón ibérico Joselito o las ostras.

En la fase caliente no conviene pasar por alto las croquetas de carabineros, el pulpo a la brasa o las mollejas fritas. Si sois varios, quizás para compartir alma carnívora sea conveniente dejarse seducir por el lomo alto de rubia gallega. Todo ello sin perder la esencia dinámica y festiva de Ramses, cuya terraza acondicionada permite disfrutar por igual en verano y en invierno.

Plaza de la Independencia, 1.

Martinete

Terraza del restaurante Martinete

Nos bajamos de los áticos y descubrimos placeres a pie de calle, en este caso en el barrio de Salamanca. Abierta durante todo el año pero acondicionada en invierno, la terraza de Martinete es una tentación durante las comidas y las cenas para los que buscan un punto culinario internacional en el que el producto no se deja de lado.

Las alcachofas con romesco y sus langostinos en tempura son perfectos para compartir, igual que los chipirones salteados o las berenjenas fritas. Además, en los principales hay también sugerencias que se prestan bien a ser divididos dentro de la mesa, como pueden ser el tataki de lomo alto de vaca o la presa ibérica ahumada.

Plaza del Marqués de Salamanca, 9.

La Terraza de Florida Retiro

En el recinto que Florida Retiro ocupa siempre hay tiempo para disfrutar del aire libre. Es el caso de la Terraza (no confundir con La Galería o el Pabellón). Rodeada de vegetación por los árboles del parque, esta terraza, abierta de miércoles a domingo, presenta una carta internacional nonstop en la que el sushi es gran protagonista.

Sin embargo, no deja de lado una selección de ostras Amélie con dos aderezos distintos. Mención especial merece también el saam de atún con camarón o las tajadas de merluza con cilantro y mojo verde.

Paseo de la República de Panamá, 1. Dentro del Parque del Retiro.

Rib Casa de la Carnicería

El restaurante del hotel Pestana Plaza Mayor, una de las últimas incorporaciones al panorama hotelero de Madrid, presume de carnes y de una magnífica terraza interior, utilizable todo el año, en uno de los edificios más emblemáticos de la capital. De fuerte inspiración clásica, tanto por parte del solado de estilo portugués y por la estética de jardín urbano, ofrece al visitante un remanso de paz a espaldas de la Plaza Mayor.

Aunque su carta es breve y está más destinada al perfil del restaurante, son varios los platos que merecen el rango de 'compartibles' y con los que abrir boca en el corazón de la capital. De perfil clasicista son las croquetas de cecina y las empanadas criollas, que se rellenan de rabo de toro, aunando reminiscencias argentinas a un clásico de la cocina española. En el mismo sentido para presidir el centro de la mesa, opciones como el chuletón de tomate rosa o el tuétano y gambón, un suculento tartar en el que mar y montaña se juntan.

Calle Imperial, 8.

Mama Campo

Lo ecológico no está reñido con lo económico, a pesar de lo que muchas veces se sospecha. Este mercado/terraza/cantina es un ejemplo de ello en pleno Chamberí, donde además apostar por una cocina saludable con la que salir de la rutina. Buen ejemplo de ello son sus bravas, “amilhojadas” con salsa brava, o el picadillo de aguacate y ahumados.

Tampoco faltan otros guiños castizos, como los calamares “casi” a la andaluza, que mantienen el toque crujiente exterior con la jugosidad del animal. Buena pareja de ello son también los mejillones en salsa roja, la cual es un secreto guardado celosamente por los cocineros.

Calle de Trafalgar, 22.

Bosco de Lobos

Alojada en el COAM (Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid) se encuentra esta refrescante terraza, encabezada por una propuesta gastronómica de corte italiano pero que tiene en el picoteo otro de sus grandes alicientes, sobre todo si quieres encontrar un espacio al aire libre en ese exiguo límite que marcan Malasaña y Chueca. Originales son las croquetas de berenjena, parmesano y tomate seco, fundamentales las aceitunas sicilianas marinadas con cítricos y muy transalpina la mezcla de bresaola, apio y limón.

Aunque la carta se extiende también hacia los principales, la oferta pizzera merece una mención especial por ser muy fácil de compartir, donde destacan la de trufa negra y yema o la coca de salmón, queso y eneldo. Otra de sus virtudes es su amplitud de horarios, abriendo todos los días desde mediodía, por lo que cualquier momento es ideal para hacer un alto allí.

Calle de Hortaleza, 63

La Tita Rivera

Otra de las terrazas que pasan desapercibidas en el centro del Madrid, camuflada por su entrada, muy cerca de la calle Fuencarral. Es conveniente atreverse a dar un paso más allá de la puerta para descubrir una suerte de patio, muy concurrido durante el verano, en el que madrileños y turistas encuentran cobijo y un picoteo con ciertos aires gallegos pero vestidos con un traje bastante moderno.

Icónico de aquí son los casis, una reinaterpretación del bollo preñao, que se presenta en carta con varios rellenos. Especial éxito tienen el de pulpo a feira y el Roxa do Maruxa (lomo de cerdo con queso cabrales), aunque hay otras opciones como son el de callos o el de calamares. Como curiosidad para los que quieran salir del vino o la cerveza, en La Tita Rivera se trabajan otros tragos como sidras de sabores, para aquellos que prefieran variar.

Calle de Pérez Galdós, 4.

Viva Madrid

Quizás la terraza de Viva Madrid no sea la más espectacular ni sea la más grande, pero se come excepcionalmente bien en ella. El proyecto, encabezado como taberna inusual por el bartender Diego Cabrera, se ha consolidado gastronómicamente con el diseño de carta que ha realizado el chef Estanis Carenzo, conocido por su trabajo en Sudestada.

Aquí priman conceptos patrios, como la croqueta de carrillera o una melosa ensaladilla rusa con ventresca de atún. No deben dejarse atrás las gildas, que maridan a la perfección con los vermuts que Cabrera aquí atesora, ni los torreznos de lechón. Aunque el gran protagonismo del picoteo aquí lo ejerce el 'pepito de Dieguito', un sutil bocadillo que combina un meloso filete de vaca con la panceta ahumada del cerdo.

Calle de Manuel Fernández y González, 7.

Café Comercial

De nuevo nos 'sumergimos' en el asfalto para reivindicar los clásicos. En este caso le toca a un establecimiento centenario, que ha sido testigo de la historia a través de sus ventanales y de las mesas que, de manera sempiterna, se disponen en su puerta para ver a Madrid en marcha.

En ese perfil de 'madrileñismo' entran los mejillones tigre o la renovación de las bravas, que aquí se sirven con alioli de madroño. No conviene tampoco saltarse las albóndigas de vaca vieja, ni la berenjena asada, ni el fresco toque de la sardina ahumada y encurtida sobre tomate raff.

Glorieta de Bilbao, 7

Carbón Negro

Del tradicionalismo pasamos a la vanguardia pero con un mismo leitmotiv: comer bien. Erigido en poco tiempo como uno de los mejores restaurantes de brasa y parrilla de Madrid, este enorme local también ha dispuesto su terraza, en la que se puede disfrutar de una carta para degustar al aire libre.

Buena forma de comenzar son los buñuelos de queso idiazábal o las croquetas de txangurro, que pueden acompañarse en términos vegetales con las yemas de espárrago en vinagreta o las habitas con jamón. En lo cárnico, aciertos seguros son las apuestas por el jamón Joselito o la txistorra navarra de Arbizu, que se fragua entre la brasa, que se puede equilibrar en frescor con el salpicón de marisco o la ensaladilla rusa.

Calle de Juan Bravo, 37

Los Galayos

Amplia, extendida sobre la Plaza Mayor y sobre la calle Botoneras, y con el casticismo por bandera, la terraza de Los Galayos es el equilibrio perfecto entre comer muy bien y disfrutar del Madrid más histórico. Más de 100 años de historia se citan sobre sus puertas y dinteles, repletos de estilo clásico en su interior, trasladando al cliente al estilo más purista del asador castellano.

Sin embargo, su carta cuenta con guiños a la modernidad, en especial la de tapeo. Ejemplo de ello son los langostinos Villaroy con queso brie o los trigueros ligeramente empanados. Esto no implica que los sabores más patrios, que tienen al producto por bandera, no tengan protagonismo. La trinidad de croqueta, torrezno y buñuelo funciona a la perfección, aunque sus gambas, ya sean al ajillo o a la plancha, llevan al paladar del comensal a otro nivel.

Calle de Botoneras, 5.

Imágenes | Pixabay/Picalagartos/Doña Luz/ Martinete

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