Lo que en apariencia debería haber sido una bendición para una diminuta localidad de los Alpes franceses amenaza con convertirse en una condena. Saint-Colomban-des-Villards, un pueblo enclavado en el departamento de Saboya, apenas supera los 130 habitantes.
Durante años, su estación de esquí parecía la promesa de una prosperidad invernal garantizada. Sin embargo, lo que fue considerado su gallina de los huevos de oro se ha vuelto una carga insostenible. Ahora, el municipio se enfrenta a una encrucijada y ha optado por una solución radical: ofrecer esquí gratuito a partir de este invierno.
Saint-Colomban-des-Villards está situado a 1.100 metros de altitud, y desde 2003 forma parte del vasto dominio esquiable de Les Sybelles, el cuarto más grande de Francia. Esta conexión le permitió atraer esquiadores de toda Europa y dinamizar su economía local.
Sin embargo, la historia de éxito oculta una realidad financiera cada vez más sombría. Desde hace al menos 25 años, la estación ha sido estructuralmente deficitaria. Según Pierre-Yves Bonnivard, el alcalde del pueblo, la situación se ha vuelto insostenible: solo en 2025, el déficit operativo alcanzó el millón de euros.
El pueblo, en verano.
Ese agujero económico representa casi la mitad del presupuesto anual del municipio, que asciende a 2,7 millones de euros. La ley francesa prohíbe a las colectividades locales destinar de forma indefinida una parte tan significativa de su presupuesto a una actividad deficitaria. De hecho, la prefectura ya había exigido recortes drásticos y la Cámara Regional de Cuentas recomendó abiertamente la reducción o incluso la clausura de los equipos de esquí.
Una de las medidas más dolorosas ha sido la ruptura de la conexión con Les Sybelles. Hasta la temporada pasada, los esquiadores podían deslizarse desde Saint-Colomban-des-Villards hasta el corazón del extenso dominio. Pero a partir de este invierno, esa posibilidad desaparece.
La sociedad que gestionaba los remontes, la SSDS (Savoie Stations Domaines Skiables), ha decidido no renovar su contrato, que expiró el 30 de noviembre de 2025. Esto obliga al municipio a retomar el control directo de la estación, aunque en una versión mucho más modesta.
Consciente de que el cierre total sería devastador para la economía local, la alcaldía ha optado por una transformación radical. En lugar de mantener un sistema costoso de venta de forfaits —que requería taquillas, control de accesos y una estructura administrativa cuyo coste superaba incluso las posibles ganancias—, el municipio ha decidido ofrecer acceso gratuito a las pistas, como explica el diario francés Le Figaro.
Puede parecer contradictorio, pero no lo es: los cálculos indican que vender forfaits habría costado entre 36.000 y 41.000 euros, mientras que los ingresos previstos apenas llegaban a los 18.000. Hacer que esquiar sea gratis es, en realidad, más barato.
Parte del dominio esquiable del pueblo.
Eso sí, la estación que funcionará este invierno será una versión reducida y enfocada exclusivamente en debutantes y familias. El dominio operativo constará de apenas dos telesquís y una cinta para niños.
No se trata de un destino para esquiadores expertos, sino de una opción accesible para quienes deseen iniciarse en este deporte. La oferta será modesta, pero también mucho menos onerosa: el déficit estimado para esta temporada ronda los 150.000 a 200.000 euros, es decir, cinco veces menos que el del año anterior.
Esta decisión, que podría interpretarse como un último recurso, también representa un intento de reinvención. El propio alcalde reconoce que el esquí a esta altitud tiene los días contados.
Las condiciones de nieve son cada vez más impredecibles debido al cambio climático, y los inviernos cálidos ya son una realidad persistente en los Alpes. "El esquí alpino a 1.100 metros está destinado a desaparecer", ha admitido Bonnivard.
La cinta para niños en la estación.
De hecho, no es simplemente un SOS agónico, sino una realidad: en 2024, la estación tuvo que cerrar sus puertas el 20 de febrero ante la falta de nieve. En situaciones normales, las estaciones alpinas aguantaban con el dominio esquiable hasta mediados de marzo.
En paralelo, el pueblo comienza a apostar por alternativas turísticas más sostenibles. Se están promoviendo rutas de senderismo, circuitos de raquetas de nieve y otras actividades de montaña que no dependen exclusivamente de la nieve.
La intención es atraer turismo también en verano y desestacionalizar la economía local. Para una comuna que ha invertido durante décadas casi toda su energía y presupuesto en el esquí, esta decisión permite liberar recursos e imaginar otros futuros posibles.
Imágenes | Saint-Colomban-des-Villards /