Cualquier vecino de Huelva conocerá de sobra el nombre del bar Agmanir, uno de los locales más antiguos y con solera de la ciudad, de esos típicos rincones de barra de chapa metálica y una carta repleta de clásicos de lo que nunca fallan. En Huelva los bares y tabernas no han sucumbido a la moda de los pinchos y las tostas, allí las pizarras ofrecen tapas frías y calientes, raciones de fritura y plancha, guisos y montaditos.
Los montaditos, que no dejan de ser mini bocadillos, se suelen preparar en esta tierra con panes blancos de corteza fina y crujiente, con una miga tierna y suave pero consistente para aguantar lo que le echen: bollo, viena, tipo sevillano, mollete, mini barra, chulo... Perfectos para un desayuno o almuerzo de media mañana salado, saciante sin ser pesado, o para acompañar combinar en un menú de tapeo tradicional.
Si bien son populares los montaditos cárnicos en toda Andalucía, en las capitales con mar no hay que dejar pasar por alto las opciones marineras. Y en Huelva hay un nombre que se repite con frecuencia en toda la hostelería de la provincia, la aguja palá.
El montadito de aguja del Agmanir es uno de los bocados considerados imprescindibles por su clientela de toda la vida, pero que a un visitante novato le puede llevar a confusión. No es un montadito de carne de cerdo y mucho menos de ternera, pues se trata de una receta de pescado. Pero ojo, porque tampoco hay que esperar encontrar en su interior ejemplares de pez aguja o relanzón, popular conserva equiparable a las sardinillas también apreciadas en el mundo del aperitivo.
La aguja palá, en Huelva, no es otra cosa que pez espada, un pescado azul muy popular en la costa andaluza que protagoniza numerosos platos también de tapeo en muchas de sus localidades. En Huelva es común encontrárselo en el menú diario y la oferta de platos combinados o pescado del día en muchos restaurantes y bares, especialmente en la oferta de la temporada de verano. Y el resto del año, es un clásico de barra y tapeo.
El bar Agmanir acaba de arrancar una nueva etapa tras la jubilación a finales de 2025 de su anterior propietario, Rafael Núñez, que había estado casi 50 años al frente del local. Desde el pasado mes de diciembre cuenta con nuevos propietarios que han evitado el cierre de uno de los establecimientos históricos y más queridos de la ciudad, apostando por la continuidad de la esencia del local.
Sigue en Agmir siendo imprescindible probar su montadito de aguja, filetes de pez espada de la costa onubense cocinados a la plancha y servidos en un bollo con su ración de mayonesa, que triunfa entre grandes y pequeños. Ideal para combinar con algunas de sus tapas más aclamadas, como el cazón con tomate, las albóndigas de choco con patatas fritas caseras, castañuelas, hueva con mayonesa o acedía frita, entre otros.
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