La nueva vida del restaurante Mazarino: nunca comer en un bar del madrileño Chamberí fue tan chipé

La nueva vida del restaurante Mazarino: nunca comer en un bar del madrileño Chamberí fue tan chipé
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Vivimos estos días el resurgimiento de uno de los iconos gastronómicos de la zona de Almagro, sin duda una buenísima noticia para aquellos que sólo son plenamente felices cuando en una carta abundan los platos tradicionales y las recetas de toda la vida. Un restaurante con todas las de la ley, aunque sus responsables se siguen sintiendo más cómodos con el término “bar” (a secas, sin nada por delante).

Y es que Mazarino es justamente eso, una de esas casas de comidas en la que uno sabe que siempre va a acertar cuando no quiere complicarse la vida, pero tampoco renunciar a sabrosos platos clásicos de nuestra gastronomía como el cocido madrileño, la ensaladilla rusa, la tortilla de patatas, los torreznos o un buen escalope de ternera.

Mazarino es, sin duda, uno de esos imprescindibles del Madrid más castizo desde hace más de 50 años. Sus dos espacios, el servicio y, sobre todo, ese recetario tan acertado como honesto lo convierten en el mejor de los refugios para cualquier momento del día. Ya sea para desayunar, tomar el aperitivo, tomarse unas cañas a media tarde o disfrutar de una de esas comidas que, con alguna que otra copa de por medio, acaban convirtiéndose en cenas.

Repartiendo felicidad desde 1970

En las últimas décadas han sido muchos los restaurantes con esencia que han servido para acoger a aquellos madrileños (y visitantes) que querían entregarse de lleno a los placeres culinarios. Desde Richelieu, vecino de Mazarino por cierto, hasta Milford, han sido testigos de infinidad de reuniones familiares, comidas de negocios y eternas sobremesas que se quedan grabadas en la retina. Si esas paredes hablasen…

El caso es que, con el paso de las décadas, algunos negocios hosteleros de la capital han envejecido mejor que otros. Los hay incluso que no pueden presumir de haberse hecho viejitos porque no han podido resistir los envites que la vida les ha ido poniendo por delante. Afortunadamente, Mazarino está en el grupo de los que, no solo siguen en pie, sino que consiguen brillar en pleno 2023 porque, sin perder su autenticidad, han sabido reinventarse.

Mazarino Torreznos

Cabe recordar que corría el año 1970 cuando abría sus puertas un bar que se caracterizaba por ofrecer algo tan sencillo (y tan complicado a la vez) como un buen servicio y un producto de calidad. Desde ese año, el trato impecable de sus camareros y el respeto hacia la materia prima han sido dos de sus máximas más veneradas. Y por eso mismo hoy siguen manteniendo una clientela fiel que, cuando toca darse un homenaje en clave disfrutona, acude religiosamente al número 13 del Paseo de Eduardo Dato.

Ponga un Mazarino en su vida

La única pega que uno le puede poner a la oferta de Mazarino es que, de primeras, cuesta decidirse entre tanto clásico de nuestra cocina, así que consideramos que lo mejor es dejarnos en sus manos. Eso sí, para la espera optamos por una copa de Palo Cortado Península de Bodegas Lustau, que llega en formato catavino y muy bien de temperatura.

Vino generoso Palo Cortado Península Bodegas Lustau D.O. Jerez-Xérès-Sherry

En los primeros compases, gracias a sus cremosas croquetas de jamón o los crujientes a la par que sabrosos torreznos, comprobamos que la visita ha merecido la pena. Nivelazo el de ambos platos que también se mantiene con la llegada de la ensalada de tomate de Barbastro con albahaca, que no todo va a ser contundencia.

Mazarino Escalope

Para eso ya está el escalope Mazarino, que llega cortado en tiras y tiene todo lo que tiene que tener esta receta: unas dimensiones considerables, rebozado fino y una carne tierna y llena de sabor. Una vez devorado, llega la hora del jugoso rapito a la bilbaína, que viene acompañado de verduras salteadas y que también sorprende por sus dimensiones (afortunadamente es para compartir).

A estas alturas, y a pesar de que nos insisten en que no podemos irnos sin probar la ensaladilla, tenemos que avisar de que ya sólo tenemos un pequeño hueco reservado para el postre. Y, claro, si hemos venido a jugar, tenemos que dar buena cuenta de su tarta de queso Ibarrola, que no desentona en absoluto con el resto de la propuesta y que está elaborada con algo de leche condensada, o su famoso crepe de Nutella. Un final dulce que seguro también habría sido memorable si hubiéramos optado por el tocinillo, pero eso tendrá que ser en otra ocasión. Porque Mazarino es un sitio al que siempre hay que volver.

Mazarino Tarta De Queso 2

Por cierto, la pareja de baile de todos los platos que llegaron después de los entrantes (croquetas y torreznos) ha sido, acertadamente, ese tinto de la Ribeira Sacra que responde al nombre de Lalama y que es un todoterreno que no debes perder de vista, sobre todo si ya has sucumbido a las bondades de los vinos atlánticos.

Biocop Garbanzo Pedrosillano Biocop 500 g

Los miércoles: cocido

Como no podía ser de otra manera, este referente de la cocina clásica es uno de los lugares a tener muy en cuenta cuando uno quiere disfrutar del plato insignia de la capital: el cocido madrileño. Y teniendo en cuenta que aquí la tradición prevalece como en pocos espacios de la capital, el día elegido para tal menester es el miércoles.

Como mandan los cánones, en Mazarino se decantan por el garbanzo Pedrosillano a la hora de elaborar ese cocido madrileño que se sirve en dos vuelcos. Por un lado, la sopa, y por otro, los garbanzos, las verduras y la carne. Sobra decir que en el caso de esta elaboración también hablamos de materia prima de calidad que ayuda a que la experiencia sea de diez.

Cocido Madrileno Mazarino

Los amantes de la cuchara, además, tienen estos días de invierno la oportunidad de entrar en calor con otro tipo de pucheros con la legumbre como protagonista en su nuevo menú del día. ¿Algunos ejemplos para ir abriendo boca? Nos recomiendan las lentejas con foie, los judiones de La Granja o el potaje de garbanzos.

Datos prácticos
Dónde: Paseo de Eduardo Dato, 13, Madrid.
Precio medio: si vas a carta, 35 euros (el menú del día cuesta 25 euros).
Reservas: 913 080 298 y en su página web.
Horarios: de lunes a domingo en horario ininterrumpido desde por la mañana hasta por la noche.

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