Más allá de los huesos de santo, buñuelos y panellets, por toda España perviven dulces tradicionales que vuelven cada año en torno a las festividades de Todos los Santos y el Día de Difuntos. En La Victoria, un pequeño municipio de Córdoba, la gran protagonista es la doblaíta, un curioso dulce nacido en las casas particulares que regresa en estas fechas a lo grande también con fines solidarios.
Su nombre puede confundir; no se trata de ninguna masa con dobleces o forma de pañuelo. El apodo de 'doblaíta' procede precisamente de su vinculación con las fiestas que despiden el mes de octubre, cuando doblaban las campanas de las iglesias a diario en recuerdo de los difuntos. Con este característico sonido de fondo, era costumbre preparar el dulce al calor del hogar, para reunirse al caer la tarde a compartirlo en la merienda, o en el desayuno del día siguiente.
Su origen exacto, como tantos dulces de origen popular, no está claro, y aunque se prepara también en municipios cercanos, como hace la panadería Gonzalo Ansio en San Sebastián de los Ballesteros, parece tener en La Victoria su germen más antiguo y una tradición más arraigada convertida ya en seña de identidad local. Tampoco hay una receta exacta, pues es de esas que pasan de generación en generación, a menudo sin pasar por escrito y con cada nuevas manos dándole su toque particular. Todavía hay familias que mantienen viva la costumbre en las casas, aunque hoy han tomado el relevo las panaderías y obradores de la zona.
Se trata de un dulce plano, que recuerda a la variada familia de las tortas andaluzas, con forma irregular ligeramente ovalada, elaborada con harina de trigo, manteca o aceite de oliva, matalahúva (anís), azúcar y canela. Y lo más característico es la decoración superior de la torta, que adopta la forma de animales, normalmente lagartos, pero que se presta a lo que la imaginación y presteza de cada panadero se proponga modelar. También se elabora directamente recreando la forma del lagarto con la masa.
Con el objetivo de poner en valor la doblaíta para mantener viva su tradición y darla a conocer fuera del municipio, el Ayuntamiento de La Victoria lleva más de 20 años organizando una jornada de convivencia en torno a una elaboración gigante de este dulce. Así, además de poder adquirir doblaítas individuales en los comercios locales, los vecinos se reúnen la víspera de Todos los Santos, la tarde del día 31, para compartir las más de mil raciones que salen de la gigantesca doblaíta municipal. Cada porción, junto a un vaso de chocolate caliente, cuesta 1,5 euros, un precio simbólico cuya recaudación se destina en su totalidad a fines solidarios.
Este año la doblaíta solidaria la elabora la panadería MYA y los beneficios se donarán a ACANSA, la Asociación Cordobesa de Amigos del Pueblo Saharaui, para colaborar en la financiación de su programa Vacaciones en Paz. Se podrá degustar a partir de las 17.00 horas del sábado 31 en el polideportivo municipal.
Imágenes | Ayuntamiento de La Victoria - Panadería Gonzalo Ansio
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