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Huesos de santo: la receta definitiva para un día de Todos los Santos tradicional

Huesos de santo: la receta definitiva para un día de Todos los Santos tradicional
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Los huesos de santo, junto con los buñuelos de viento y los panellets, son los postres por excelencia en el día de Todos los Santos. La forma tradicional de hacerlos son rellenos de dulce de yema, pero las inquietudes gastronómicas han ido ampliando sus interiores y hoy en día podemos comerlos de chocolate, fresa, coco, praliné e incluso de yogur. Aquí os dejo la receta de los de siempre pero, ¿por qué no inventaros el vuestro? solo es cuestión de imaginación.

Es una receta que requiere unos reposos para secar, así que si os apetecen prepararlos en casa para el Día de Todos los santos, debéis de poneros ya manos a la obra. Una vez que probéis los huesos de santo caseros veréis que no son tan complicados e infinitamente más deliciosos que muchos de ellos comerciales.

Ingredientes

Para 20 unidades
  • Almendra molida (para el mazapán) 200 g
  • Azúcar (para el mazapán) 200 g
  • Agua (para el mazapán) 100 g
  • Yema de huevo L (para la yema) 4
  • Azúcar (para la yema) 100 g
  • Agua (para la yema) 50 g
  • Azúcar glas (para el baño) 150 g
  • Agua , 3 cucharadas aproximadamente (para el baño)

Cómo hacer huesos de santo

Dificultad: Media
  • Tiempo total 2 h 10 m
  • Elaboración 2 h
  • Cocción 10 m
  • Reposo 6 h

Comenzaremos preparando el mazapán. Para eso en un cacito echamos el azúcar y el agua, lo ponemos a fuego medio-alto y lo llevamos a ebullición. Una vez que hierva durante un minuto más o menos lo retiramos del fuego. En un bol echamos la almendra molida y le vamos incorporando poco a poco un tercio del almíbar preparado, removiendo al mismo tiempo con una cuchara de madera. Seguimos incorporando en pequeñas cantidades el almíbar y observando que se haga una pasta de consistencia manejable, pues depende de la almendra molida que tengamos.

huesos de santo

Hacemos una bola y la dejamos reposar y enfriar durante unas dos horas. Una vez frío, espolvoreamos azúcar glas en la mesa y extendemos el mazapán con el rodillo hasta que tenga un grosor de entre 2 a 3 milímetros. Entonces con una brocheta marcamos las líneas típicas de los huesos y cortamos unos rectángulos de unos 5 centímetros de ancho por 6 centímetros de alto. Para darles la forma los enrollamos en el palo de una cuchara de madera, y los vamos colocando de pie en una bandeja de horno. Los dejamos secar de esta manera unas cuatro horas como mínimo.

Mientras preparemos la crema de yema. Para eso en un bol de cristal apto para microondas, echamos las yemas y las batimos ligeramente. Por otra parte en un cacito hacemos de nuevo un almíbar con el agua y el azúcar, a fuego medio-alto, una vez que llegue a ebullición contamos tres minutos o si tenemos un termómetro de cocina, será cuando llegue a 105 grados centígrados. Retiramos y vamos añadiendo el almíbar a la yema de huevo, removiendo sin parar.

Pasamos el bol al microondas y vamos cociendo la yema a máxima potencia por tiempos de 30 segundos, parando y removiendo, hasta lograr la yema espesa. Serán sobre dos minutos o dos minutos y medio. También podemos cocerla al baño maría sin dejar de remover y con cuidado de que no se nos corte, esto nos llevará media hora más o menos. Una vez densa la yema, la dejamos enfriar un rato a temperatura ambiente tapada con un film pegado a la superficie para que no haga costra, después la metemos en la nevera dos horas para que coja cuerpo.

huesos de santo

Una vez secos los huesos, metemos la yema en una manga pastelera con una boquilla estrecha y vamos rellenando los huesitos con ella. Una vez rellenos, preparamos con el azúcar glas y el agua, una glasa de baño y vamos metiendo los huesos en ella, dándoles la vuelta con dos cucharitas y dejándolos posteriormente escurrir en una rejilla hasta que se sequen, que serán por lo menos cuatro o cinco horas dependiendo de la humedad del ambiente.

Con qué acompañar los huesos de santo

Los huesos de santo son un dulce delicado y exquisito como solo es la repostería tradicional y en el caso de ellos, ya milenaria. Podéis disfrutarlos con una copita de licor a vuestro gusto, aunque realmente solos es como más se aprecia su sabor.

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