Probamos Scoolinary, la escuela online de cocina con profesores de estrella Michelin

Probamos Scoolinary, la escuela online de cocina con profesores de estrella Michelin
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En la última década, la educación gastronómica ha vivido un boom sin precedentes. Otrora reservadas a la Formación Profesional, las enseñanzas sobre cocina, repostería, sala y gestión de restaurantes han conquistado la universidad; pero también han crecido en un plano más informal, de cursos bajo demanda.

Es en este ámbito donde se sitúa Scoolinary, una plataforma de cursos online que quiere lograr para la cocina lo que Domestika ha logrado en el plano del diseño y las artes gráficas. En solo un año de vida, Scoolinary ha publicado ya 160 cursos, tiene más de 2000 suscriptores y ha levantado un millón de euros en inversión.

Su fundador, Jordi Ber, es un veterano emprendedor, conocido por crear (y vender muy bien) la startup de reparaciones en el hogar Habitissimo.

Aparentemente, esta plataforma –que pone en contacto a los usuarios con todo tipo de profesionales de la albañilería, la fontanería o la carpintería– tiene poco que ver con Scoolinary, pero Ber asegura que fue a través de ella como detectó la oportunidad existente en el campo de la formación en cocina: “El sector [de las reparaciones] es como el de la hostelería, está muy fragmentado y falta formación”.

Ber se puso a trabajar con su equipo en el nuevo proyecto hace casi dos años, pero la pandemia aceleró las cosas. “Como muchas empresas de internet, la gente que no podía trabajar tenía más tiempo para formarse, eso nos benefició”, reconoce el fundador de Scoolinary. “La otra gran consecuencia positiva para nosotros es que no había que explicar las bondades de la formación online”.

Jordi Ber
El fundador y CEO de Scoolinary Jordi Ber.

Una plataforma con vocación académica

En un tipo de actividad como la cocina, que es eminentemente práctica, parece necesaria la formación presencial, pero lo cierto es que, a la vista está, se pueden aprender muchas cosas leyendo o a través de vídeos.

Los contenidos van dirigidos a profesionales (o aficionados con buen nivel)

Internet está lleno de páginas de recetas y en Youtube hay gente explicando cómo cocinar cualquier cosa, pero lo distintivo de Scoolinary, por lo que puede merecer pagar los 19,90 euros que cuestan los cursos (o la suscripción de 149,90 euros al año que da acceso a todo el contenido) es su clara vocación académica.

Los contenidos son exhaustivos y técnicos, y, aunque pueden servir a cocineros aficionados –según explica Ber en torno al 30 % de los usuarios son amateurs– parecen más dirigidos a profesionales.

“Lo que hemos intentado hacer es ocupar un espacio que creíamos que no existía”, explica el fundador de Scoolinary. “La mejor manera para formarse, desde luego, es ir a una Escuela de FP o la universidad, pero, una vez has hecho esto, pues Scoolinary te ofrece la posibilidad de mantenerte al día y seguir aprendiendo de forma muy flexible y económica”.

Pantallazo Scoolinary

Cursos con reputados cocineros

Todos los cursos de cocina del catálogo de Scoolinary tienen una estructura parecida: un vídeo de presentación, cuatro o cinco vídeos en los que se explican con todo detalle las recetas contenidas en el curso, y un vídeo de despedida con las conclusiones. Los cursos incluyen, además, un recetario en pdf, que resulta bastante útil.

Un acierto de Scoolinary es haber fichado a profesores de primer nivel

Los vídeos son didácticos, están bien producidos y van al detalle. Eso sí, son clases de gastronomía, en ocasiones muy técnicas, dirigidas a profesionales o aficionados con un nivel alto de cocina. No son para el que está aprendiendo a hacer bien un gazpacho.

Un acierto de Scoolinary es haber fichado a profesores de sobrada reputación en las materias de cada curso, lo que incluye a auténticas celebridades gastronómicas, por citar algunas, como Mª José San Román, que tiene un curso de arroces; Paco Roncero, que imparte uno de tapas; o Jordi Roca, que protagoniza el curso de helados.

“Hacemos cursos con profesores reconocidos, galardonados, y referentes mundiales en la temática del curso”, asegura Ber. “En cocina eso pasa a veces por tener una estrella Michelin, pero en repostería no existe esto. Nuestro modelo es aprender de los mejores, a los precios más accesibles posibles. Y todos los cursos tienen el mismo precio”.

Scoolinary también cuenta con una buena batería de cursos –estos sí, dirigidos solo a profesionales– sobre gestión y marketing en hostelería. Cursos de temáticas tan específicas como la implementación de servicio de delivery, el teambuilding en el servicio de sala o cómo controlar los escandallos, por citar solo unos pocos.

Rodrigo Calle
El chef Rodrigo de la Calle en uno de los cursos de Scoolinary.

Un catálogo en aumento

La pasada semana Scoolinary anunció la compra de su homóloga peruana Cocina Lab, lo que, asegura la empresa, la convierte en la mayor plataforma de cursos online de gastronomía y hostelería de habla hispana.

Los 80 cursos de cocina de Cocina Labs se sumarán en los próximos días a los 160 con los que ya cuenta Scoolinary, pero la idea de Ber –y el principal reclamo para los suscriptores– es seguir incluyendo un curso nuevo cada semana. A estos se irán sumando talleres, en los que se busca una mayor interacción entre profesores y estudiantes.

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“La tercera ola de la formación online pasa por cursos guiados”, explica Ber. “Tenemos talleres de tres semanas en los que ves vídeos, tienes un reto, subes el ejercicio… Tienes un profesor a tu disposición y hay prácticas obligatorias”.

En ningún caso, explica Ber, Scoolinary busca sustituir a la educación hostelera convencional, pero está convencido de que el futuro de este tipo de enseñanzas pasa por modelos híbridos: “[La enseñanza online] ha llegado para quedarse y está para completar la formación presencial, que aporta un valor que esta no da, pero tiene inconvenientes: estás atado a un lugar, es mucho más caro y menos flexible. Si estás viedo una clase magistral de un profesor no puedes rebobinar, ni verlo a 1,5 de velocidad. Tiene otras ventajas”.

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