Cojeras, abortos y menos leche: el calor extremo está obligando a los ganaderos gallegos a instalar ventiladores en sus explotaciones

En los últimos años, las inversiones en este sentido se han multiplicado en las explotaciones ganaderas de Galicia

Vacas Granja
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Nada ni nadie se libra de las olas de calor y del aumento de las temperaturas que se están viviendo en los últimos años. Una realidad que constatan cada día con más fuerza decenas de ganaderos en el mundo rural y que están llevando algunas de sus explotaciones a límites insospechados en lo térmico.

Al punto de que son muchos los testimonios de ganaderos que están teniendo que acondicionar climáticamente sus granjas, como está sucediendo en Galicia, para minimizar las pérdidas económicas y mejorar la vida de los animales.

Los efectos del calor desmedido en algunas explotaciones agrícolas son devastadores, sobre todo en lugares donde esas altas temperaturas no eran una constante… Hasta hace unos años.

Por eso, las complicaciones derivadas de estos incrementos térmicos van desde abortos y dificultades en la gestación de los animales, especialmente en las vacas –que sufren más abortos–, hasta cojera, pérdida de peso y un menor rendimiento lácteo.

Un círculo vicioso que engloba el cambio climático, la salud del animal y la propia pervivencia de la explotación ganadera, ya de por sí muy condicionada por la actual situación económica, con una inflación disparada. Todo ello hace que, aún así, los ganaderos deban redoblar sus esfuerzos económicos en mejorar sus instalaciones para seguir siendo rentables.

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Como si se tratase de una terraza en el centro de una ciudad, son varias las granjas gallegas que, por ejemplo, han ido adaptando sistemas de climatización, como con la colocación de ventiladores y nebulizadores de agua. La idea, lógicamente, no rebasar temperaturas extremas que elevan el estrés de los animales, más sensibles de lo que parecen a estos contrastes térmicos.

Con los datos en la mano, los ganaderos constatan que la producción, cuando el calor aprieta, se resiente. Por vaca, se pueden perder hasta ocho litros de leche diarios en episodios de altas temperaturas. Un coste inasumible para algunas instalaciones que ya van al límite de la rentabilidad.

Pero no solo se trata de vacas, también de granjas avícolas. Luis Vizcaíno, gerente de Electrosarria, una empresa lucense dedicada a la instalación de estos elementos, explicaba a La Sexta que los trabajos de climatización en granjas se han disparado: hasta un 200% en los últimos cuatro o cinco años.

Las gallinas, como decimos, también pían con este cambio de temperaturas. En este caso, lo que hacen es un sistema de diseño de puertas que permite que corra el aire a través de un panel y un portón, permitiendo reducir hasta en ocho grados la temperatura interior de la granja.

Las cifras no mienten. En los últimos años, los ganaderos de vacuno gallegos han invertido más de dos millones y medio de euros en conjunto para reducir el impacto térmico de las altas temperaturas en sus explotaciones. La ciencia, en este caso, tampoco miente. Las olas de calor se pueden cobrar un peaje enorme en las granjas, desde la merma en la leche obtenida hasta los problemas de gestación y, en casos extremos, hasta la muerte del animal.

Imágenes | Mark Stebnicki / Los Muertos Crew

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