A finales de 2025, España recuperó un fantasma que parecía del pasado: el de la peste porcina africana. Todo empezó a raíz de la localización de varios jabalíes muertos en la provincia de Barcelona, en los alrededores de la Sierra de Collserola.
Aquellos hallazgos activaron las alarmas y empujaron a las autoridades a reaccionar con rapidez, conscientes de que el riesgo potencial es abrumador, habida cuenta de que la enfermedad es altamente contagiosa entre los animales y que, aunque no afecte a los humanos, la mortandad dentro de la cabaña porcina es elevadísima.
A día de hoy se desconocen las causas exactas por las que la peste porcina africana ha regresado a España, aunque se especula con hipótesis diversas. Algunas apuntan a embutido infectado que habría acabado en el entorno natural. Otras miran hacia un posible escape procedente del IRTA-CReSA, próximo a la zona donde aparecieron los animales, aunque las autoridades lo negaron.
Ese escenario de incertidumbre ha ido dando paso a una estrategia cada vez más concreta de contención. La Generalitat, tras confirmar nuevos positivos, ha emitido una alerta con un cambio importante: la zona considerada de alto riesgo se amplía e incorpora a dos municipios que hasta ahora quedaban fuera del perímetro más restrictivo.
La decisión se debe, según los criterios técnicos, a la detección de dos nuevos casos dentro de la franja catalogada como de bajo riesgo, a unos dos kilómetros del límite que marcaba el borde del área de alto riesgo. Ese detalle ha sido suficiente para activar el principio de precaución. A partir de ahí, el Govern formalizará la ampliación mediante una nueva resolución del Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació.
Los datos comunicados elevan la preocupación, aunque también dibujan un patrón claro. Se han confirmado 13 nuevos positivos de peste porcina africana en jabalíes. Todos se consideran focos secundarios porque aparecen muy cerca de los primeros puntos detectados.
Once de esos casos ya estaban dentro del área de alto riesgo. Los otros dos corresponden a animales hallados muertos en Molins de Rei, lo que explica que el municipio pase ahora a quedar bajo las mismas limitaciones que el resto del perímetro más vigilado.
Con la entrada de Molins de Rei y El Papiol en ese mapa, se endurecen las reglas para la población. Queda prohibido acceder al medio natural en ambos municipios. Eso incluye zonas boscosas, márgenes de ríos y rieras, prados, campos de cultivo, parques y caminos situados fuera del núcleo urbano.
También se suspende cualquier actividad de caza y los trabajos forestales, con una excepción muy concreta: se permiten actuaciones vinculadas al establecimiento y mantenimiento de franjas de protección contra incendios.
En paralelo, se prohíbe alimentar a los jabalíes o realizar cualquier acción que pueda favorecer su acercamiento o dispersión. Otra pauta relevante afecta al material instalado para contener o controlar biológicamente a la población: no debe manipularse ni retirarse. Ante la aparición de un jabalí muerto o moribundo, la instrucción es clara: avisar a emergencias llamando al 112 o contactar con el Cos d’Agents Rurals.