La chelada es una de esas bebidas que no tienen ningún misterio: cerveza bien fría, lima y un poco de sal. Ya está. Es súper fresca, entra sola y va perfecta cuando hace calor o cuando te apetece algo ligero para acompañar la comida.
Muchas veces se confunde con la michelada, pero no son lo mismo. La michelada lleva salsas, picante y más cosas.
Lo ideal es usar cervezas mexicanas tipo Corona o alguna Modelo, porque son lagers suaves y muy fáciles de beber. Si no tienes, busca cualquier lager clara parecida. En algunos sitios le ponen hielo, pero sinceramente… Eso acaba aguando la cerveza. Mucho mejor tener la botella y el vaso bien fríos.
Moja el borde del vaso con una lima y pásala por Tajín, que ya trae sal, chile y un toque ácido. Si no se tiene Tajín, se puede usar solo sal o añadir unas gotas de tabasco si gusta con un punto picante.
Añade al vaso el zumo de media lima y una pizca de sal. Completa con la cerveza bien fría, vertiéndola despacio para no perder demasiado gas. No hace falta remover.
Con qué acompañar una chelada
La chelada va genial con tacos, quesadillas, nachos, carnes a la plancha o cualquier plato con un poco de grasa o especias. También funciona perfectamente con algo sencillo para picar, como patatas fritas o frutos secos.
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