Ni la ensalada se libra del ultraprocesado: la OCU suspende casi la mitad de las ensaladas césar y de pasta del supermercado

Un análisis de 16 ensaladas preparadas revela exceso de aditivos, demasiada sal y un perfil nutricional muy alejado de la idea de comida ligera

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Joana Costa

Editor

La palabra ensalada sigue teniendo algo de refugio moral en la cesta de la compra. Basta con añadir unas hojas verdes, un envase transparente y una foto de pollo a la plancha para que el cerebro piense automáticamente en una comida equilibrada. 

El problema llega cuando se gira el paquete y aparece una lista de ingredientes más larga que la de algunas pizzas congeladas. Ahí empieza otra historia, bastante menos mediterránea y saludable.

Eso es precisamente lo que ha puesto sobre la mesa la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) tras analizar 16 ensaladas preparadas de supermercado, nueve tipo césar y siete de pasta. 

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Comida rápida, ¿pero sana?

El resultado no deja demasiado margen para el optimismo: siete suspenden directamente su escala saludable y las otras nueve apenas alcanzan un aprobado justo. La conclusión desmonta bastante bien esa idea de comida rápida pero sana que acompaña a muchos de estos productos refrigerados.

Según la organización, uno de los principales problemas está en el exceso de ingredientes industriales y aditivos. Algunas ensaladas llegan a incorporar hasta 15 distintos entre la salsa, el pollo procesado y otros componentes del envase. En las versiones césar, el pollo es precisamente uno de los elementos más señalados por su alto grado de procesamiento, algo que aleja bastante el producto de una preparación casera reconocible.

El análisis también detecta un perfil nutricional desequilibrado, especialmente en grasas y sal. Las ensaladas de pasta alcanzan de media 183 kilocalorías por cada 100 gramos, mientras que las césar se quedan en 163. Sin embargo, son estas últimas las que concentran más grasa y sodio: alrededor de un 11 % de grasa y un 1,1 % de sal frente al 9 % y 0,6 % respectivamente de las ensaladas de pasta. 

Etiquetado que induce a error

La OCU también critica el sistema de etiquetado nutricional que utilizan muchas marcas. La información suele darse únicamente por cada 100 gramos, aunque los envases reales pesan entre 205 y 325 gramos y normalmente se consumen enteros. Además, no se separa el aporte nutricional de la salsa respecto al resto de ingredientes, algo relevante cuando precisamente el aliño es una de las partes más calóricas del producto.

Ni siquiera la degustación consiguió salvar el conjunto. Un panel de expertos cocineros detectó problemas frecuentes como exceso de acidez en las salsas, aspecto demasiado industrial y poca cantidad de ingredientes. Una de cada tres ensaladas obtuvo malos resultados en sabor y textura. Algo que probablemente cualquier persona que haya encontrado tres picatostes perdidos sobre una montaña de lechuga húmeda reconocerá sin demasiada dificultad.

Las mejores

Entre las excepciones mejor valoradas aparecen algunas marcas blancas. La OCU destaca las ensaladas césar Daylicious de Aldi y Alipende de Ahorramás por su relación calidad-precio, además de la ensalada de pasta Daylicious Completa Roma. Productos que, sin convertirse en ejemplos de cocina saludable, sí consiguen mejores puntuaciones dentro de una categoría bastante irregular.

Ensaladas

Otro de los aspectos que recuerda la organización es la importancia de mantener estas ensaladas bien refrigeradas y respetar siempre la fecha de caducidad. Aunque el estudio no detectó presencia de bacterias peligrosas como Salmonella, Listeria o E. coli, sí aparecieron otros microorganismos capaces de acelerar el deterioro una vez abierto el envase. En productos listos para consumir, la cadena de frío sigue siendo bastante menos opcional de lo que parece cuando el carrito pasa veinte minutos al sol del aparcamiento.

La conclusión de la OCU es clara: estas ensaladas no deberían entenderse como una comida completa por sí solas. Recomiendan complementarlas con alimentos frescos y poco procesados, como tomate, fruta o una lata de atún. Detrás del marketing verde y de las fotos de rúcula perfectamente colocada, muchas veces hay más salsa, sal y aditivos de los que uno espera encontrar en algo que lleva la palabra ensalada en grande sobre el envase.

Foto | En Pexels: Alberta Studios y Aldi.

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