Hemos de reconocer que pocos cortes del cerdo son tan agradecidos para cocinar rico, sabroso, barato y en poco tiempo como el solomillo. Una pieza jugosa, fácil de preparar y que se encuentra en cualquier carnicería o supermercado.
Además, al contrario de lo que sucede con el solomillo de ternera, bastante más caro, el de cerdo permite darse un homenaje de fin de semana sin complicarse demasiado la vida.
Eso es precisamente lo que el cocinero Joseba Arguiñano, hijo del icónico Karlos Arguiñano, ha compartido en su cuenta de Instagram con una facilísima receta de solomillo de cerdo al ajillo. Una elaboración para la que apenas hacen falta cinco ingredientes y que, según el cocinero vasco, “pide pan a gritos”.
Todo comienza troceando el solomillo de cerdo en medallones, salpimentándolos y marcándolos en una sartén con un poco de aceite. Conviene hacerlo a fuego fuerte: se trata solo de sellarlos por ambas caras, no de cocinarlos del todo. Cuando estén listos, se reservan en un plato.
En ese mismo aceite se saltea un poco de ajo, lo justo hasta que quede dorado, pero sin que llegue a quemarse. Después se añade, como explica Joseba Arguiñano, un poquito de harina, haciendo una roux sencilla hasta que quede bien integrada.
A continuación se incorpora caldo de carne o caldo de pollo, en función de lo que tengamos a mano, y se va ligando todo hasta conseguir una salsa con textura. En ese momento se reintegran los medallones de cerdo y se dejan cocinar unos minutos, solo lo justo para que terminen de hacerse sin quedarse secos.
El resultado es una receta muy de fin de semana, sabrosa, rápida y sin complicaciones. Un solomillo de cerdo al ajillo de esos que justifican tener buen pan cerca, porque la salsa, como advierte Arguiñano, pide mojar hasta el último bocado.
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