No hace falta reformar: así se puede redistribuir una casa para adaptarla a un cambio familiar

Cambiar usos, mover muebles y aprovechar mejor el espacio puede evitar obras innecesarias

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Joana Costa

Editor

Cuando la familia crece, lo primero que suele venir a la cabeza es la reforma. Tirar tabiques, ampliar habitaciones o cambiar completamente la distribución. Sin embargo, hay que echar el stop y tener presente que no siempre es necesario. De hecho, cada vez más interioristas defienden que muchas casas tienen margen de mejora sin necesidad de obras.

El problema no suele ser el espacio, sino cómo se utiliza. Habitaciones infrautilizadas, pasillos desaprovechados o salones sobredimensionados son más comunes de lo que parece. Antes de plantear una reforma, conviene analizar qué está fallando realmente.

Redistribuir no implica cambiar la estructura, sino reinterpretarla. A veces basta con mover muebles o redefinir funciones para ganar espacio útil. Es un ejercicio más estratégico que estético.

División funcional

Uno de los recursos más eficaces es dividir zonas mediante muebles funcionales. Estanterías abiertas o biombos permiten crear nuevas áreas sin perder luz ni sensación de amplitud.

También es clave aprovechar los espacios de paso. Un pasillo puede convertirse en zona de estudio o almacenamiento si se trabaja bien. Aquí entran en juego soluciones a medida que optimizan cada centímetro.

Las habitaciones compartidas, especialmente en casas con niños, requieren soluciones flexibles. Camas nido, literas o escritorios plegables ayudan a multiplicar el espacio disponible sin saturar la estancia.

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Redefinir el salón

Otro punto importante es redefinir el salón. Muchas veces se utiliza solo parcialmente, cuando podría integrar zonas de trabajo o juego sin perder su función principal.

La iluminación y el color también ayudan a reorganizar visualmente el espacio. Diferenciar áreas mediante tonos o puntos de luz es una forma sencilla de marcar límites sin construirlos. En cualquier caso, antes de pensar en obras, conviene replantear la casa. En muchos casos, la solución ya está dentro.

Foto | Olya Afanasyeva/Pexels

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