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IEC#8: Vinos con máscara (de Carnaval)

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Iberoamérica en Cata: el día del blog (IEC#1) nacía de la mano de Joan G. Pallarès y su De Vinis Cibisqve a mediados del año pasado. Desde entonces, llevamos ya ocho ediciones de este juego que Joan propuso a quien quisiera apuntarse de entre los enobloggers del viejo y nuevo mundo.

Verán, la cosa está en que el blog que recibe el relevo del meme que está en marcha desde entonces, debe lanzar un nuevo tema que servirá de nexo para la cata de uno o varios vinos por blog, que serán luego comentados y reunidos por el blog convocante. Ya conocen ustedes la mecánica de estas cadenas. Estoy seguro.

Pues bien, en esta edición, la octava, el IEC#8 fue convocado por el blog Els vins de Pilar i José que nos pedía vinos de Carnaval.

No tanto vinos para tomar en Carnaval, sino aquellos que por sus características asociásemos con los valores del Carnaval, a saber, transgresión, excentricidad, diversión; o bien vinos que por su origen pudiéramos relacionarlos a estas fiestas.

Pero aún cabía otra interpretación de esta interesante convocatoria: vinos que llevaran careta, máscara, disfraz...

Para esto me venía ni que pintado un vino que probé hace algún tiempo y que precisamente esta tarde volveré a catar con unos amigos que, seguro, van a aportar más luz a este mi comentario.

Se trata de una elaboración de Angelo Gaja en el Piemonte. Concretamente su Sito Moresco 1998.

Un vino que Gaja embotella como un genérico Langhe y que entra en la convocatoria por diversos motivos:

En primer lugar, el espiritu transgresor de su autor, Angelo Gaja, es ya sobradamente conocido. En los años en que los viñedos piemonteses formaban parte de una agricultura de subsistencia, con guisantes, patatas y coles plantadas entre las lineas del viejo Nebbiolo, Gaja viaja a Burdeos para aprender todo lo que allí le pueden enseñar. Cuando regresa a su tierra y pone en práctica el método bordelés su gente le trata de loco y reaccionario. Renovaciones tan lógicas y normales hoy en día como contratar un enólogo para su bodega escandalizan a vecinos y familiares. Dónde va a parar, ¡un forastero a sueldo al mando de la vinificación!

Otras transgresiones, en cambio, no parecen tan lógicas hoy en día. Cuando arranca el viejo Nebbiolo de Bricco y en su lugar planta Cabernet Sauvignon, su padre casi enferma. Cuentan que solía pasear por el camino que lleva a su casa, cercano a esta parcela, y cuando veía las cepas nuevas, negaba con la cabeza y exclamaba: ¡Darmagi!, que en piamontés significa ¡Qué pecado!

Hoy Angelo embotella el cabernet de esa parcela con el nombre de Darmagi. ¡Qué ironía!. Y no lo vende barato, no. Y sigue llevando el demonio bordelés dentro...

Lo mismo le pasa a su Sito Moresco. Lleva careta, máscara, disfraz. Se presenta como un Langhe, pero señores, secreto a voces, también lleva el demonio bordelés en su interior.

Y no me refiero tan solo a su eventualmente extraño cupage: con Nebbiolo, Barbera, Merlot, y quién sabe si Cabernet; si no a sus métodos de viticultura y vinificación: vendimia en su punto de madurez, extracción más rápida y crianza en barrica pequeña de roble francés.

En fin. Aún así, y tras quitarle la careta, a este Sito Moresco 1998 se le pueden encontrar, con buena voluntad, bastantes características piamontesas. Lo cual abre de nuevo el debate de siempre. A saber, ¿qué marca más a un vino: la tierra y su clima, las variedades o la mano del hombre?

Vía y foto | Els vins de Pilar i José En Directo al Paladar | Angelo Gaja Langhe Sito Moresco 1998

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