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Cómo cocinar y no morir bajo una pila de cacharros

Cómo cocinar y no morir bajo una pila de cacharros
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Una de las cosas que más me llama la atención cuando observo algunas cocinas ajenas, es la cacharrería que queda después de haber cocinado. Alguna vez he sugerido a algún familiar cercano, de esos con los que se tiene confianza, que podría mejorar esa cuestión solo con observar unos sencillos gestos. La respuesta ha sido en algunas ocasiones: mi cocina no es grande, imposible organizarme. No puedo estar de acuerdo con esa afirmación y os contaré el porqué. Vamos a ver cómo cocinar y no morir bajo una pila de cacharros.

Todos envidiamos las grandes cocinas de los restaurantes, en las que parece que hubiera un batallón de hadas asistiendo a los cocineros. Nada más lejos, ya que aunque en estas cocinas exista la figura del marmitón, que es la persona que limpia las cazuelas una vez llegan a la pila (el trasiego llega a ser impresionante), es el cocinero quién debe mantener el orden en su zona de trabajo, evitando acumular utensilios sucios e innecesarios.

También hay que tener en cuenta, que tenemos mitificadas las cocinas de los restaurantes, pues no todas son tan grandes, es más, he conocido algunas que eran auténticos pasillos estrechos en los que moverse y trabajar era un milagro. Pensando en esto, podemos imitar al cocinero y delimitar pequeñas zonas en las que tener preparados algunos de los ingredientes (la partida), otra innegociable en la que trabajaremos los alimentos (zona de corte y manipulación) que deberá estar siempre libre para trabajar a gusto, y cumpliremos a rajatabla la norma de lavar los cacharros según dejemos de necesitarlos.

Daquellamanera en Flickr

Pero nuestra cocina no es profesional, y no tenemos una persona fija en la pila que nos limpie las cazuelas, me diréis. Cierto, pero podemos poner en práctica trucos que se conviertan en gestos cotidianos y que nos ayuden en este empeño. Cuando cocinamos en pareja, podemos negociar los tiempos, y dejar claro quién va a hacer qué en cada jornada. Hoy yo soy el chef y tú picas y lavas, o viceversa; de esta manera mientras uno manda en los guisos, el otro se encarga del zafarrancho, con una labor entre pinche de cocina y marmitón, encargándose de que todo esté despejado, sin envases ni restos de ingredientes a la vista, lavando cada cacharro que quede libre y sucio.

Si cocinamos solos, nos convertiremos en un portento de la sincronización, aprovechando los tiempos de cocción y de reposo de nuestras preparaciones para despejar y limpiar. El cubo de la basura deberá estar vacío y a mano, y el fregadero libre. Si disponemos de lavavajillas, este será de gran ayuda, tan solo enjuagar y colocar dentro los utensilios; si no lo tenemos, fregaremos sobre la marcha por ejemplo, mientras gratinan los macarrones o se calienta la sopa.

Al final, cuando llegue la hora de llevar la comida a la mesa, disfrutaremos de una encimera despejada y relativamente limpia, con tan solo los elementos necesarios para dar el ultimo toque a nuestro menú. Probadlo, ya veréis como cambia el panorama.

Imágenes vía | Daquellamanera en Flickr, LinaMon en Flickr En Directo al Paladar | Decoración de cocinas: ¿Cómo poner la mesa perfecta? En Directo al Paladar | Consejos para ahorrar en la cocina: fregaderos portátiles

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