El kladdkaka es uno de los postres más populares de Suecia, y probablemente, uno de los más sencillos de preparar.
En España, que duda cabe, se ha popularizado gracias a Ikea. La tienda de muebles lo tiene en su tienda de alimentación bajo la marca Kafferep, con la que distribuye sus dulces, pero se trata del mismo tipo de pastel. Ahora bien, está mucho más rico si lo haces casero.
Sin complicaciones ni técnicas complejas, es una receta pensada para quienes buscan un resultado intenso y reconfortante con el mínimo esfuerzo.
Su preparación no tiene apenas misterio, pero sí algunos detalles que marcan la diferencia en el resultado final. La mezcla debe trabajarse lo justo, evitando incorporar aire en exceso. En cuanto al horneado, la clave está en retirar el pastel cuando el centro aún conserva humedad: será el propio reposo el que termine de darle esa textura característica, compacta por fuera y casi fundente en el interior.
Primero derretimos la mantequilla y le añadimos el chocolate troceado. Mezclamos bien hasta que el chocolate se derrita.
Batimos los huevos con el azúcar y la sal sin espumarlos.
Mezclamos ambas preparaciones y engrasamos y enharinamos un molde redondo y plano de unos 20-22 cm de diámetro.
Vertemos la mezcla en el molde y horneamos el pastel 15 minutos a 180ºC. Dejamos enfriar antes de cortar y servir espolvoreada con azúcar glas.
Con qué acompañar el kladdkaka
Como ya de por sí este pastel es denso y con un intenso sabor a chocolate, un acompañamiento fresco y ligero como la nata montada o un helado de vainilla es ideal.
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