La sopa de lentejas libanesa es un plato casero, sencillo y muy directo. Es una sopa con caldo, ligera, donde el sabor a limón es lo que realmente marca la diferencia desde el primer momento. Es lo primero que notas, y en mi caso, justo lo que más me gusta.
Me ha gustado cómo están planteadas las especias. En España, por tradición, no solemos usar muchas en las lentejas. O hacemos la versión clásica de lentejas guisadas, o como mucho, tiramos de lentejas al curry. Pero se pueden hacer de muchas más formas. Aquí he usado comino, canela, pimienta negra y jengibre en polvo, y encajan muy bien sin complicar nada la receta. Existe además una mezcla llamada baharat o “7 especias libanesas” que ya lleva todo esto y te lo pone fácil si la encuentras. Y si no, con estas especias te apañas sin problema. Lo mismo con la acelga. Lo habitual es usar acelga suiza, pero depende de lo que haya en el supermercado. Yo he usado acelga normal y funciona igual de bien.
Cuece las lentejas en una olla con agua o caldo durante unos 20–25 minutos, hasta que estén casi hechas pero no completamente blandas.
Mientras tanto, en una sartén aparte, prepara el sofrito. Sofríe la cebolla picada a fuego medio hasta que esté transparente, añade el ajo y cocina un minuto más. Incorpora el comino, el jengibre, la canela y la pimienta para que se integren bien.
Cuando las lentejas estén casi listas, añade el sofrito a la olla junto con la patata cortada en cubos pequeños y la acelga troceada. Cocina todo junto unos 10–15 minutos más, hasta que la patata esté tierna y la sopa tenga esa textura de caldo con algo de cuerpo.
Apaga el fuego y añade el zumo de limón al gusto. Ajusta de sal y termina con cilantro fresco picado por encima. Lista para servir.
Con qué acompañar la sopa de lentejas libanesa
Se puede tomar tal cual, sin más, porque ya es un plato completo. Si quieres acompañarla, un pan tipo pita o cualquier pan que tengas en casa funciona bien para mojar. Si te gusta algo más crujiente, prueba con una regañás caseras.
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