Te la firmaría Ottolenghi y la aprobaría cualquier nutricionista: la receta de berenjenas y nueces con la que apañas una cena de verano

Si no te gustan las nueces, puedes cambiarlas por los frutos secos que más te convenzan

Berenjenas Nueces
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Es complicado en verano elegir solo una hortaliza con la que triunfar en la cocina. Los huertos y los mercados están a rebosar de color y de sabor, tras meses de letargo y de otros frutos menos agraciados –pero sabrosos–.

Es tiempo de tomates, de pimientos, de calabacines y, cómo no, de berenjenas, una hortaliza generosa y todoterreno que forma parte indisoluble de la gastronomía del Mediterráneo, desde el oriental al occidental.

No se puede dejar atrás, si hablamos de Oriente Medio, al clásico mutabal, pero tampoco vamos a negarnos, ya más cerca de casa, a la clásica caponata siciliana, al no menos infalible tian francés o, si ya nos sumergimos en la cocina española, a una buena escalivada. No dejando atrás tampoco a la musaka griega.

Pero, sin embargo, os traemos hoy una receta igual de resultona que une el Mediterráneo y que te firmaría un chef como Yottam Ottolenghi y que aplaudiría tu nutricionista de confianza porque usamos verduras y frutos secos para completar una cena más que saciante: berenjenas con aliño de nueces y hierbas.

Aquí no nos complicamos mucho la vida. Lo primero es picar unas nueces peladas y tostarlas a fuego medio con un poco de aceite. La gracia es que se doren ligeramente y desprendan aroma, no que se quemen.

Aparte, cortamos en dados las berenjenas y las salteamos en una sartén bien caliente hasta que estén a nuestro gusto. Tienen más gracia si mantienen un poco la mordida, pero podéis cocinarlas más si lo preferís.

Al tiempo que la berenjena se cocina, hacéis un aliño de hierbas frescas, las que más os gusten, pero con un poco de albahaca, de cebollino y de perejil, tenéis más que suficiente. 

Mezcláis las hierbas picadas con un poco de zumo de limón, de vinagre –el que más os guste también– y de aceite de oliva virgen extra, más un poco de ajo rallado y un poco de piel del limón y, cuando estén las berenjenas, emplatáis, añadís las nueces y vertéis el aliño, moviendo bien para que todo quede impregnado y sabrosón.

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