El histórico bar Funicular de Barcelona se salva de milagro de convertirse en otra franquicia de panaderías

El emblemático local de la calle Girona, donde fue detenido Salvador Puig Antich en 1973, reabrirá en 2026 

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Joana Costa

Editor

Cualquier gran ciudad vive una paradoja: mientras muchos bares tradicionales desaparecen absorbidos por franquicias impersonales, otros logran renacer gracias a iniciativas privadas que apuestan por preservar su identidad. 

Este es el caso del barcelonés Bar Funicular, que bajó la persiana el pasado mes de julio tras la jubilación de sus propietarios y que estuvo a punto de transformarse en un horno de una cadena.

El local, situado en la céntrica calle Girona, se suma ahora a la lista de proyectos que el Grup Confiteria ha rescatado en los últimos años. La decisión llegó tras conocer que el espacio podía perder su esencia al estar entre ceja y ceja de una franquicia de panaderías.

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Una operación que se repite

El rescate del Bar Funicular sigue la misma filosofía que ya permitió recuperar lugares como el Cafè del Centre, la Font del Gat o el Betlem, informa Betevé. Todos ellos representan un patrimonio cultural y gastronómico que, sin estas iniciativas, probablemente habría desaparecido bajo la homogeneización de las cadenas.

El Funicular no es solo un bar: en sus mesas se escribió parte de la historia reciente de Barcelona. Fue aquí donde, el 25 de septiembre de 1973, la policía franquista tendió una emboscada a Salvador Puig Antich, militante anarquista, que acabó en un tiroteo mortal en la portería contigua. 

Ese episodio convirtió al local en un lugar cargado de memoria que hoy se pretende preservar y que está por ver cómo será retenida en el despliegue del nuevo proyecto.

Reformas con respeto al pasado

Actualmente ya han comenzado los trabajos de reforma. El objetivo es reabrir durante la primera mitad de 2026, manteniendo el icónico color rojo de su fachada y respetando al máximo su estética original. 

Al mismo tiempo, se trabaja en una propuesta gastronómica que combine tradición con continuidad, garantizando que el espíritu del Funicular se mantenga vivo y dándole continuidad a lo que hoy en día se puede degustar en él.

En un contexto en el que los bares históricos se encuentran en peligro de extinción, la operación del Grup Confiteria subraya la importancia de proteger la identidad local frente a la expansión de modelos globales. 

Foto | Google Maps

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