La verdad sobre el 'praefatio': un estudio de Pompeya confirma un ritual romano del vino conocido hasta ahora solo a través de textos

Un nuevo análisis científico aporta la primera prueba física de una ceremonia que hasta ahora solo conocíamos por escritores y artistas de la antigua Roma

Plantilla Joana Costa 23
Facebook Twitter Flipboard E-mail
joana-costa

Joana Costa

Editor

Pompeya sigue comportándose como una máquina del tiempo. Casi dos mil años después de la erupción del Vesubio, la ciudad continúa entregando pequeñas escenas de la vida romana congeladas en ceniza. La última no tiene que ver con frescos ni mosaicos, sino con algo mucho más invisible: el olor de un ritual.

Un estudio publicado en la revista académica Antiquity ha logrado identificar, por primera vez en el registro arqueológico, restos químicos que confirman una ceremonia religiosa romana conocida como praefatio. Según el análisis, en dos incensarios hallados en Pompeya y Boscoreale se quemaron vino e incienso como ofrenda preliminar a los dioses. 

Un vistazo a…
PANACOTA DE VINO TINTO rápida y deliciosa

Hasta ahora, esta práctica solo aparecía en textos de autores clásicos y en representaciones artísticas. Los investigadores, dirigidos por el arqueólogo Johannes Eber, de la University of Zurich, analizaron cenizas, biominerales vegetales y compuestos ácidos presentes en los residuos conservados dentro de los recipientes.

Lo más revelador fue la presencia simultánea de marcadores compatibles con resina de incienso y con productos derivados de la uva, probablemente vino. Entre ellos se identificaron ácidos tartárico, málico, succínico y fumárico, una combinación química muy asociada a líquidos fermentados procedentes de la vid.

Protección divina

La escena que emerge resulta casi cinematográfica: el vino se vertía sobre la llama o sobre el incensario caliente, se evaporaba y se mezclaba con el humo del incienso para producir una fragancia ritual. Era el gesto inicial con el que se invocaba la protección de divinidades como Jano o Júpiter antes de una ceremonia doméstica o funeraria.

Pexels Marc Peeters 1839861 36591474

Uno de los incensarios apareció en un pequeño santuario doméstico de una villa rústica en Boscoreale, en las inmediaciones de Pompeya. El objeto, de terracota resistente al fuego, presentaba además una figura reclinada femenina, un motivo frecuente en contextos funerarios romanos.

El hallazgo también habla del alcance comercial del Imperio. Según el estudio, la resina aromática no procedería necesariamente de Arabia, como era habitual, sino que podría haber llegado desde zonas tan lejanas como India o África subsahariana, lo que vuelve a poner de relieve la dimensión global del comercio romano.

Antigua excavación 

Los propios investigadores introducen cautela. Los objetos fueron excavados en 1954 y 1986, y la ausencia de muestras de control del sedimento impide una confirmación absoluta de que todos los compuestos pertenezcan al contenido original. En realidad, la contaminación posterior no puede descartarse del todo.

Aun así, el estudio consigue algo poco frecuente en arqueología: poner materia real allí donde antes solo había relato escrito. Durante siglos se sabía que los romanos hablaban de quemar vino e incienso. Ahora, por primera vez, la ceniza parece darles la razón.

Fotos | En Pexels: Foto de Max Renard y Foto de Marc Peeters.

En DAP | Los arqueólogos han descubierto el Machu Picchu de Asia. Nadie sabe por qué se deshabitó

En DAP | Un grupo de arqueólogos ha encontrado un suelo plagado de huesos utilizados como baldosas, pero no saben por qué se hacía

Inicio