Café

Al menos cuatro de nuestros sentidos se despiertan por el café. Con la vista, el tacto, el olfato y el gusto. Los que somos muy cafeteros, siempre valoramos el conjunto de los sentidos, de echo, catar un café, o catar un vino, tiene unas normas y un lenguaje propio.

La vista desempeña un importante papel para que podamos apreciar el café, con el color, que puede ser desde el castaño claro hasta llegar al casi negro, podemos averiguar el tipo de tueste al que ha sido sometido. También podemos apreciar si el café se presenta nítido y brillante o turbio y apagado.

El olor del café recién molido, despierta en los aficionados al café las primeras sensaciones estimulantes. Un café recién hecho extiende su aroma permitiéndonos prever cual será su degustación.

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