
Cuando hace un par de años le conté a un amigo cubano cómo se hacían los mojitos aquí en España, puso la misma cara que debo poner yo cuando alguien me dice que le pone guisantes o chorizo a la paella. Así que le cogí por banda y le pedí que me explicara cómo hacer un auténtico mojito cubano.
En este caso, la diferencia no estriba tanto en los ingredientes, sino en la forma de preparar el mojito. Cambia el orden, y también algunos detalles cruciales, como podréis comprobar si seguís leyendo, aunque está todo resumido en el vídeo que os he preparado, y que está sobre mis palabras.
Empezaremos por el procedimiento básico, aunque luego os haré unas cuantas anotaciones después, ya para nota. Lo primero es añadir unas dos cucharaditas de azúcar en un vaso alto y un poco ancho (aunque también vale de tubo), sobre el azúcar se añade media lima troceada, y se exprime con la ayuda del mortero.
Sobre el azúcar añadimos un golpe de sifón, más o menos el doble de la cantidad que vayamos a poner de ron (en el vídeo se puede ver claramente), y es ahora cuando se añade la hierbabuena, que machacamos, pero sin llegar a picarla, simplemente para liberar su aroma. Después añadimos el ron blanco, y por último el hielo. Removemos, colocamos la correspondiente pajita, decoramos con una ramita de hierbabuena y listo.
Como veis, hay varias diferencias a como la gente suele preparar el mojito aquí. Normalmente, suelen picar la hierbabuena con la lima y el azúcar, destrozando las hojas y haciendo que acabemos encontrándonos desagradables trocitos en la boca, ya que caben por la pajita, que se usa, precisamente, para evitar los grandes trozos de hierbabuena. Además, echan primero el hielo, luego el ron y por último el sifón o en algunos casos hasta gaseosa o similares, imagino que porque es más fácil calcular las cantidades.
Y ahora, unas cuantas curiosidades y detalles para que no se os escape nada a la hora de preparar un auténtico mojito cubano, extraídas de una fuente fidedigna:
El mojito más famoso es el de La Bodeguita del Medio de La Habana, en cuyas paredes escribió Hemingway: “My mojito in La Bodeguita, My Daiquiri en El Floridita”. Allí lo preparan tal como le he descrito, aunque también hay otros que me han asegurado fervientemente que la de allí es una versión adaptada para poder servirse rápido y que debería servirse tal que así:
El auténtico mojito cubano es un trago dulzón, agradable y muy refrescante gracias al toque de cítricos y el aroma de la hierbabuena, ideal para cuando hace calor y no apetecen bebidas demasiado fuertes. No obstante, al llevar azúcar y ser tan fácil de beber, es bastante cabezón, así conviene disfrutarlo con moderación.
Vídeo | Youtube
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