
No sé muy bien por qué, pero la pechuga empanada me recuerda a mi abuela. Tal vez sea porque durante mi infancia era un plato al que ella recurría mucho para saciar mi glotonería y tenerme contento.
Empanando se obra el milagro, se consigue un filete jugoso y vistoso a partir de uno que era todo lo contrario: la pechuga de pollo. Además, los filetes empanados tienen la virtud de mantener sus cualidades bastante tiempo, por lo que son ideales para viajes y excursiones.
Sin embargo, como ayer la cena era en casa, requería una solución más vistosa, por lo que he decidido preparar esta receta de pechugas empanadas y gratinadas.
Ingredientes para dos personas
2 pechugas de pollo, 1 huevo, pan rallado, 400gr de tomate frito, queso para gratinar, sal y orégano.

Preparación de las pechugas empanadas y gratinadas
Salvo el engorro que siempre supone freír —al menos a mi nunca me ha gustado mucho— el resto de la receta es coser y cantar, o mejor dicho, empanar y gratinar.
Para empanar las pechugas, lo primero que debemos hacer es filetear y salarlas. El grosor del filete debe ser generoso, aunque no tanto como para que se quede sin hacer la carne una vez se dore el exterior. Si la pechuga no es muy grande, sacar 2 o 3 filetes de ella es una buena medida.
Después, batimos un huevo, ponemos pan rallado en un plato hondo y calentamos aceite en abundancia en una sartén. Cuando el aceite esté a la temperatura adecuada para freír, ejecutamos la siguiente secuencia para cada pechuga. Primero la embadurnamos en el huevo, luego la envolvemos bien con el pan rallado, que se quedará pegado gracias al huevo, y por último, la freímos hasta que el exterior se dore, pero sin quemarse.

Con los filetes listos ahora ya solo queda gratinar. Para ello, disponemos las pechugas en una fuente para horno, las cubrimos con el tomate frito, espolvoreamos orégano y añadimos el queso. Introducimos en el horno con la función correspondiente activada y a gratinar. Cuando el queso se funda y se dore un poco, retiramos y servimos sin prisa, pues es un plato que conserva muy bien el calor.
Tiempo de elaboración | 30 minutos
Dificultad | Fácil
Degustación
En la mesa, las pechugas empanadas y gratinadas hacen honor a su nombre, ofreciendo el sabor característico de la pechuga enfatizado por el queso gratinado y el toque dulzón que le otorga el tomate frito.
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Comentarios
interesante
muy buena la sugerencia de preparar las pechugas de "la abuela",con un toque distinto y apetecible,seguro que a ellas les emociona saber que su nieto mejoran ese plato que ellas preparan con amor y "RAPIDEZ"......
Lástima que a las abuelas les pille internet lejos, para decirme lo buen nieto que soy, convencer al resto de lo maravilloso que soy y limpiarme las mejillas con un pañuelo... pero estoy seguro de que algún pajarito les chivará lo que hago... :P
yo tambien tengo dos glotoncillos en casa ,mi hijo pequeño las ha visto y las quiere para cenar . sera por pechugas...las compro por docenas .
interesante
Si os gusta esto... os recomiendo que la hagáis mas tipo milanesa napolitana, que es poniéndole mozzarela encima, salsa de tomate, ... es decir, hacer una especie de pizza sobre un filete empanado. Realmente lo recomiendo. Saludos, Spigel.
Sí, realmente esa es la idea, solo que además de poner tomate sobre ellas, las he rodeado para que absorbieran más sabor... y el queso es de gratinar normal, tal vez con mozzarella sea más sabroso. Buena idea!
Para mi es indispensable tenerlas en leche toda la noche, quedan muy jugosas y los pequeños se las comen mejor. De verdad que la diferencia es notable.
El otro dia las hice con una salsita de cabrales por encima... Mmmmm...
mmm salsa de cabrales... lo apunto como variante para la próxima vez que me las prepare!!
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