La primera vez que probé la receta de guisantes a la menta, debí poner una cara muy extraña. Tenía doce años y estaba en Inglaterra para aprender inglés, y aquel sabor era tan diferente a los que conocía en las guarniciones de mi casa, que no me gustó.
Sin embargo, conforme fui aprendiendo a comer otros platos y a probar nuevos sabores, esta receta tradicional británica fue todo un descubrimiento, y ahora me gusta utilizarla de vez en cuando en compañía de carnes a la plancha sustituyendo a las habituales patatas o ensaladas.
Comenzamos picando la cebolla bien pequeña, para que luego no se noten demasiado los trocitos en el plato final. Calentamos un poco de aceite de oliva en una sartén y la pochamos a fuego lento. En cuanto esté transparente, añadimos los guisantes, que pueden ser frescos o congelados. Los de conserva no nos sirven para esta receta pues ya están cocidos.
A continuación añadimos las hojas de menta que cortaremos en trozos con la mano para que aporten más sabor, y rehogaremos todo junto durante un par de minutos. Las hojas de menta se irán oscureciendo y ablandando.

Añadimos el caldo de verduras, y lo dejamos cocer en la sartén durante unos 5 minutos, hasta que prácticamente se haya consumido. En ese tiempo, los guisantes quedarán en su punto, tiernos y con un color verde intenso y las hojitas de menta quedarán blandas como si fueran trocitos de espinacas.
El último toque lo damos añadiendo dos vueltas de pimienta recién molida y subiendo el fuego para saltear los ingredientes para que todos los sabores se integren, quedando el plato bien sabroso y con el aroma refrescante de la menta.
Tiempo de elaboración | 10 minutos
Dificultad | Fácil
La receta de guisantes a la menta es una excelente guarnición que contrasta estupendamente con carnes blancas y rojas, aves e incluso va bien a pescados grasos como el salmón. Con su sabor refrescante, no os dejará indiferentes, os lo aseguro.
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