
Desde hace unos cuantos meses, tenía en casa, guardada como oro en paño, una botella de vino mulsum. La guardaba como una verdadera joya, con miedo a empezarla y que se acabara. Pero hace un par de semanas alguien, con muchísimas ganas de probarlo y jugando muy sucio, me dijo – mira Juana que esté es un vino joven y se puede estropear de un año para otro -, y claro me entró el pánico, una cosa es tenerlo guardado y saber que en cualquier momento puedo beberlo y otra es tenerlo y pensar que quizás se esté estropeando.
Así, que con gran emoción y las mejores expectativas puestas en el vino, he decidido abrirlo, degustarlo y disfrutarlo, pero no de cualquier forma, este vino milenario de miel estaba pidiendo a gritos un menú de la antigua Roma y eso es precisamente lo que he preparado hoy en mi casa, siguiendo las recetas del libro De Re Coquinaria.








