
Es curioso como es de selectiva la memoria. La única vez en mi vida que he comido pollo a la sal —además de esta, claro— fue en mi duodécimo cumpleaños, y de eso hace más de una década. Recuerdo a mi madre en la cocina, recuerdo mis constantes quejas sobre que eso iba a estar muy salado mientras retiraba la costra de sal del pollo recién horneado y, como no, recuerdo el silencio que se hizo en la mesa cuando todos dimos el primer bocado.
Nadie se esperaba tanto sabor en algo aparentemente tan insípido, pero es que el pollo a la sal es así, una caja de sorpresas. Si además empleamos un pollo de corral (también conocido como rural), que es mucho más sabroso, pues miel sobre hojuelas.
Ingredientes para 3/4 personas
1 pollo de corral limpio (1,5-2 Kg), 4 patatas grandes, 1 tomate o 1 limón, 1 diente de ajo, sal marina para hornear, sal, aceite y pimienta.



