Neandertal y en cuevas, pero sibarita: se descubre que hace 115.000 años ya capturábamos marisco en Cartagena

El hallazgo abre una vía sobre la dieta y las migraciones del Homo neandertalensis en el sur de Europa

Cueva Aviones
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Siempre se dice, cuando hablamos de marisco, que el mejor que podemos comer es en los meses con erre. Enero, febrero, marzo, abril… Y así hasta llegar de nuevo al otoño, donde aparecen de nuevo con fuerza, dejando un momento valle en el marisco los meses de verano.

Pero quizá lo decían ya hace más de 115.000 años, que son muchos años, en la famosa Cueva de los Aviones, en Cartagena, donde se han hallado restos fósiles tanto humanos como de su dieta y ahora, además, los investigadores han dado con una nueva sorpresa: les encantaba el marisco.

Quizá para sorpresa de nadie, evidentemente, pero ya no solo hablamos de que este homínido lo consumiera sino que –y sobre todo– que lo capturaba de formas bastante más parecidas a lo que nosotros lo hemos hecho hace hace unas décadas y que, incluso, parte de su dieta en las épocas más frías del año, estaba muy enfocada a lo que sacaban del mar.

Evidentemente, estos neandertales no eran percebeiros. Su alimentación, según el estudio, habría estado más limitada, pero es más que relevante. Según Asier García-Escárzaga, investigador de la Universidad de Burgos y primer autor del estudio, se aprecian indicios de explotación de estos recursos durante todo el año, pero la mayor parte de moluscos se conseguían en los meses más fríos del año.

¿De qué moluscos hablamos? Pues, principalmente, de los conocidos como caracolillos del Mediterráneo (Phorcus turbinatus) y de la lapa herrumbrosa (Patella ferruginea), cuyos restos habrían aparecido de manera sistemática en la cueva.

Pero, ¿cómo se sabe que comían más marisco en invierno? El análisis del carbonato cálcico presente en las conchas ha permitido corroborar que cerca del 80% de lo ingerido se tomó entre noviembre y abril, mientras que en verano apenas este porcentaje habría supuesto un 5%.

No hablamos de un Homo neandertalensis gourmet, sino, explican en el estudio, que estuviera más vinculado a la disponibilidad de alimento y a las propias estaciones. Hay que recordar que el neandertal no era una especie sedentaria, sino nómada, por lo que el consumo invernal de marisco podría estar mucho más vinculado a que en esta época del año, apostaba por lugares de costa para sus migraciones, con climas más benignos que el interior.

Imágenes | Universidad de Burgos

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