Con las últimas semanas de invierno, cuando el calendario se acerca a la primavera, muchas plantas de interior comienzan a salir del letargo invernal. La luz aumenta, las temperaturas se suavizan y el crecimiento vuelve a ponerse en marcha. Antes de que ese proceso se acelere, marzo suele ser un buen momento para revisar macetas y tijeras de podar.
La poda doméstica no tiene nada de sofisticado. A veces basta con eliminar hojas secas, recortar tallos demasiado largos o retirar partes dañadas. Ese gesto sencillo ayuda a que la planta concentre su energía en nuevos brotes y mantenga una forma más equilibrada.
Muchas de las especies más habituales en los hogares agradecen este pequeño mantenimiento anual. Algunas crecen más compactas, otras florecen mejor y otras simplemente se mantienen más sanas durante el resto del año.
1. Monstera
La popular costilla de Adán se ha convertido en una de las plantas estrella de los interiores modernos. Sus hojas grandes y perforadas pueden crecer con rapidez cuando llega la primavera, por lo que conviene revisarla antes.
En marzo se pueden retirar hojas amarillas, secas o dañadas y recortar tallos demasiado largos. Esto ayuda a controlar su tamaño y a que la planta concentre su energía en las partes más vigorosas.
2. Geranios
Aunque muchas personas los asocian con balcones, también hay quien los cultiva en interior cerca de ventanas luminosas. Estas plantas se preparan para su etapa de floración justo cuando termina el invierno.
Antes de que empiecen a florecer, es recomendable eliminar tallos secos y flores marchitas. Esta limpieza favorece que la planta produzca nuevos brotes y una floración más abundante durante los meses templados.
3. Ficus
El ficus es uno de los clásicos de los salones y oficinas: hoy en día se pueden ver en todas las latitudes. Resiste bien en interiores, pero con el tiempo puede desarrollar ramas largas o desordenadas.
La poda primaveral consiste en eliminar ramas secas, débiles o que sobresalen demasiado. Con ello se mantiene la forma de la planta y se estimula la aparición de nuevas hojas en las semanas siguientes.
4. Hiedra
La hiedra de interior tiene un crecimiento rápido y a menudo se extiende más de lo esperado. Sin una pequeña poda anual, puede acabar con tallos largos y zonas despobladas.
Recortar los extremos más largos y retirar las ramas sin hojas permite que la planta se vuelva más compacta. Además, ayuda a que el crecimiento sea más homogéneo durante la primavera.
5. Planta del dinero (Plectranthus)
Otra planta muy habitual en muchos hogares es la llamada planta del dinero, conocida por sus hojas redondeadas y su crecimiento rápido. A finales del invierno se pueden recortar los tallos más largos y retirar hojas deterioradas. Este gesto favorece que la planta rebrote con más fuerza y mantenga una forma más densa y decorativa.
No todas las plantas necesitan podas drásticas, pero una revisión rápida antes de la primavera suele ser suficiente para mantenerlas en buen estado. En muchos casos, unos pocos cortes bien hechos bastan para que la planta afronte la nueva estación con más vigor.
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