La piel de la naranja y del limón lleva años protagonizando todo tipo de remedios caseros para ahuyentar insectos y otros animales. Sin embargo, la ciencia distingue claramente entre el efecto de las cáscaras y el de uno de sus principales compuestos: el d-limoneno, un elemento responsable del característico aroma de los cítricos.
Diversos estudios han demostrado que el d-limoneno, cuando se extrae en forma de aceite esencial y se utiliza en concentraciones elevadas, posee propiedades repelentes e insecticidas frente a diferentes especies de insectos. Una revisión científica publicada en la revista Applied Sciences concluye que este compuesto puede ejercer efectos repelentes, tóxicos y fumigantes sobre determinadas plagas, motivo por el que se investiga como alternativa a algunos pesticidas sintéticos.
Las investigaciones también han observado estos efectos en especies concretas. Un estudio realizado con aceite esencial obtenido de piel de naranja dulce comprobó que el d-limoneno actuaba como repelente y fumigante frente a las chinches de cama (Cimex cimicidae), reduciendo significativamente su supervivencia en condiciones de laboratorio.
Ahora bien, los investigadores subrayan una diferencia importante: la cáscara de una naranja o un limón no contiene la misma concentración de d-limoneno que un aceite esencial. Mientras que los aceites extraídos pueden estar compuestos en más de un 90 % por limoneno, la cantidad presente en una cáscara fresca es mucho menor y el aroma se volatiliza rápidamente.
Precisamente por ello, colocar cáscaras de naranja o limón en una habitación es más bien un método preventio, pro hay que recordar que no ofrece un efecto repelente duradero ni comparable al de los aceites esenciales formulados.
La entomóloga Gabrielle LaTora, de la University of Georgia Extension, explica que los aceites cítricos sí pueden ser eficaces contra algunos insectos, pero que las cáscaras contienen una concentración demasiado baja del compuesto activo y pierden rápidamente su capacidad de actuación.
La evidencia científica disponible respalda, por tanto, el uso del d-limoneno como ingrediente activo en determinados productos naturales de control de plagas, especialmente frente a insectos. Sin embargo, no demuestra que dejar simplemente pieles de naranja o limón por la casa produzca el mismo resultado.
Fotos | David Hablützel y www.kaboompics.com.
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