La idea de este plato me la envió una amiga desde Argentina, y me pareció una genialidad para transformar una ensalada fresca de verano utilizando una vinagreta a base de chimichurri.
La base de la ensalada es la pasta cocida, con el agregado de maíz dulce, calabacín salteado y pimiento rojo. Estos ingredientes se combinan y encuentran el equilibrio con este aderezo de impronta rioplatense.
Según el tiempo que tengas disponible, se puede preparar un chimichurri casero emulsionando perejil, ajo, orégano, ají molido, aceite y vinagre a tu gusto. Sin embargo, si buscas una opción rápida para resolver en pocos minutos, un chimichurri comprado en el supermercado funciona también. Al aligerarlo con unas cucharadas extras de aceite de oliva y unas gotas de vinagre de manzana, transformamos un aderezo pensado originalmente para carnes en una vinagreta fluida para impregnar la pasta.
Cocinar los tiburones siguiendo las indicaciones del paquete hasta que estén al dente. Escurrir la pasta y reservar en un cuenco, y agregar un hilito de aceite de oliva para que no se pegue mientras se enfría.
Calentar una sartén a fuego medio con una cucharada de aceite de oliva. Agregar el pimiento rojo y el calabacín en finas rodajas. Saltear unos 3 a 4 minutos, moviendo la sartén para que se doren ligeramente por fuera pero mantengan su textura firme por dentro. Condimentar con una pizca de sal y pimienta. Retirar del fuego.
En un frasco o taza pequeña, mezclar las 3 o 4 cucharadas del chimichurri comprado con las 3 cucharadas de aceite de oliva y el vinagre de manzana. Los aderezos comerciales suelen ser muy densos y ácidos, por esto, al aligerarlo con aceite de oliva se tiene una textura de vinagreta ideal para la pasta.
En el cuenco donde está la pasta, incorporar los vegetales cocidos y maíz amarillo. Verter la vinagreta de chimichurri por encima y mezclar muy bien para que la pasta absorba todos los aromas mientras sigue tibia. Dejar templar o enfriar por completo. En una sartén, tostar las nueces unos segundos y picar luego. Antes de servir, terminar con las nueces picadas por encima y mezclar con suavidad.
Con qué acompañar la ensalada de pasta
Como cierre perfecto, diría que el postre llamado vigilante combina la frescura de una porción de queso con la dulzura del dulce de membrillo o de batata. Otra alternativa son los panqueques tibios cargados de dulce de leche, es un clásico que nunca falta en una mesa argentina.
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