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Historia y propiedades de las alcachofas

Historia y propiedades de las alcachofas
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Desde que estuve en Navarra Gourmet no hay día que no escuche hablar de las alcachofas, y no es un reproche si no todo lo contrario. Allí tuvimos el placer de degustar un plato muy típico de la zona, unas alcachofas fritas con ajos tiernos. El tema es que tanto comer, escuchar y leer sobre las alcachofas me he dicho que sería bueno hablar en un post sobre la historia y propiedades de las alcachofas.

No me extraña que el lema del congreso fuese "Vive las verduras", allí son de primera. Estas se consideran dentro del grupo de las hortalizas como flores, de hecho un gran capullo de la flor de una especie de cardo, el Cynara Scolymus.

A lo largo de la historia han pasado de considerarse una exquisitez, en la antigua Roma, a un plato popular exquisito en nuestros días. Denótese la diferencia entre exquisitez y plato exquisito. A lo mejor esto es porque antes las alcachofas eran muy pequeñas y solo se las conoce como son en la actualidad desde la Edad Media en la España musulmana. Por cierto, esto último me sirve para comentar que alcachofa deriva del árabe al´qarshuf (cardo pequeño).

De la alcachofa, como sabéis todos, no se come todo, solo se come la parte más carnosa de la base de de las hojas del capullo. Se limpia por fuera, al principio con el cuchillo y luego a mano, quitando las últimas hojas y dejando las más tiernas. Se cortan por la mitad y se limpia de posibles pelillos que tienen dentro, ya que amargan.

Si nos encontrásemos esos pelillos de color morado, podemos ir a regañar al frutero que nos las haya vendido porque esas alcachofas son más bien viejas. De hecho, se suele recoger cuando todavía no tiene esos filamentos muy crecidos.

Se dice que se oxidan pronto, no es un proceso de oxidación tal cual. Ese cambio de color se produce por el alto contenido en fenoles que tiene la alcachofa. Esos fenoles reaccionan con el oxigeno produciendo ese color. También son los responsables de que las alcachofas en crudo no le gusten a nadie, ya que resultan muy ásperas.

Algunos compuestos fenólicos de las alcachofa tienen propiedades antioxidantes y reductoras del colesterol y según Harold McGee hay un compuesto, la cynarina, tiene el efecto de que todo lo que se coma o se beba después de las alcachofas sepa a dulce. Seguramente Calamar no probaría un vino después de comer alcachofas.

Foto | Rahego En Mensencia | Cosmética natural Denominación de Origen de Navarra En Directo al Paladar | Alcachofas gratinadas con queso. Receta vegetariana

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