Los trucos de Karlos Arguiñano para mejorar los pimientos del piquillo de lata o tarro

Los trucos de Karlos Arguiñano para mejorar los pimientos del piquillo de lata o tarro
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Siempre merece la pena tener algunos pimientos del piquillo en la despensa como producto básico de reserva. Además de ser la base de suculentas recetas, apañan en un santiamén un aperitivo exprés, una guarnición o una ensalada. Pero, como bien sabe Karlos Arguiñano, siempre merece la pena hacer algo más que simplemente abrir la lata y escurrirlos.

Estos pimientos son una variedad específica de la hortaliza que consumimos básicamente ya preparados y envasados en latas o tarros de conserva, que desde el año 2001 aparecen incluso en el diccionario de la RAE como una variedad "caracterizada por tener la punta encorvada y el sabor algo picante".

Con nombre propio solamente pueden presumir aquellos que lucen el sello que certifica la Denominación de Origen 'Piquillo de Lodosa', un ecotipo de pimiento de piquillo autóctono de Navarra y que nos garantiza la máxima calidad y la producción local del mismo.

Ya sea para ennoblecer aún más al navarro, o para mejorar a una lata más económica de las que abundan en los supermercados -con pimientos casi siempre importados de China o Perú-, hay algunos trucos fáciles que podemos aplicar en un momento, y que hemos podido ver a Arquiñano compartir en numerosas ocasiones a lo largo de su trayectoria televisiva, así como en sus numerosos libros de cocina.

Pimientos de piquillo de Lodosa
  • Escúrrelos. Deja los pimientos varios minutos sobre un colador o sobre varias hojas de papel de cocina para que se pierda el máximo posible del líquido de conservación.

  • Retira las semillas. Siempre se suele colar alguna; serán un bocado más agradable si compruebas que todos los pimientos están perfectamente limpios por dentro, manipulándolos con mucha suavidad.

  • Confítalos. Ya sea para una receta caliente o fría, Arguiñano casi siempre los deja confitar en una sartén con buen aceite de oliva virgen extra. Lo mejor es partir del aceite frío con los pimientos encima para que no se calienten demasiado, colocando las puntas hacia el centro, siempre sin solaparlos entre sí. Hay que cocinarlos a fuego muy suave, mínimo 15 minutos.

  • Dales la vuelta. Si no quieres cubrir los pimientos completamente con el aceite, tendrás que darles la vuelta a mitad del tiempo, con mucho cuidado. Puede ser más sencillo ayudándote de un tenedor.

Piquillos
  • Sal y azúcar. El pimiento, al estar ya cocinado y ligeramente condimentado, no necesita demasiados aderezos, pero ganarán con un punto extra de sabor. Además de un toque de sal, el cocinero vasco suele espolvorearlos con un poco de azúcar para potenciar el confitado y caramelizarlos suavemente. Con azúcar moreno conseguirás un matiz tostado más aromático.

  • Adereza. Según la receta, Arguiñano añade además al proceso otros ingredientes que sumarán sabor y aroma, como dientes de ajo laminados, unas hebras de azafrán, guindilla, cayena, piparras o alegrías riojanas en rodajas, etc.

  • Aprovecha el horno. Si vas a encender el horno puedes acelerar el proceso asándolos a 200ºC, sin aire, con menos aceite, unos 6-8 minutos, o a 180ºC unos 10-12 minutos.

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