Pocos productos están tan presentes de forma transversal en los hogares como el jabón de lavavajillas. Diseñado para eliminar grasa, su fórmula lo convierte en un aliado mucho más versátil de lo que pareces.
No destaca por ser sofisticado, sino por funcionar, algo que explica su permanencia en casi cualquier cocina. Y precisamente ahí reside buena parte de su éxito cotidiano.
Más allá de fregar platos, su uso se ha extendido a numerosas tareas de limpieza en toda la casa. Bien dosificado, resulta eficaz y seguro en muchas superficies, sin necesidad de recurrir a productos más agresivos o específicos. Esa combinación de eficacia, disponibilidad y precio lo ha convertido en un comodín habitual para resolver pequeñas tareas domésticas del día a día.
Blanquear sábanas
El jabón de lavavajillas puede emplearse para blanquear sábanas y toallas gracias a su capacidad para eliminar restos de sudor y grasa corporal. Sus tensioactivos actúan sobre la suciedad sin necesidad de recurrir a la lejía, lo que lo convierte en una opción más suave para los tejidos. Usado con moderación, ayuda a recuperar la blancura sin castigar las fibras. Es especialmente útil en ropa de cama muy usada.
Limpiar el inodoro
También resulta eficaz para limpiar el inodoro y eliminar manchas recientes en la ropa, sobre todo las de origen graso. Aplicado directamente sobre la mancha antes del lavado, actúa como un quitamanchas puntual bastante potente. En el baño, ayuda a arrastrar restos de suciedad y cal ligera sin necesidad de productos más agresivos. Siempre conviene dejarlo actuar unos minutos.
Desengrasante doméstico
En la cocina es uno de los mejores desengrasantes domésticos. Funciona bien en campanas extractoras, hornos, bandejas y superficies donde la grasa se acumula con facilidad. Su formulación está pensada precisamente para disolver restos de aceite y comida. Por eso, en muchos casos resulta más eficaz que algunos limpiadores específicos.
Suciedad en suelos
En suelos duros como baldosa o gres, puede utilizarse muy diluido en agua para eliminar suciedad incrustada y marcas. Es importante no excederse con la cantidad para evitar residuos jabonosos o superficies resbaladizas. No se recomienda en madera o parquet, ya que puede dañar el acabado. Usado correctamente, deja el suelo limpio y sin velos.
Desatascador de fregadero
Otro de sus usos más habituales es ayudar a desatascar fregaderos ligeramente obstruidos. Al verterlo por el desagüe, actúa sobre la grasa acumulada en las tuberías y facilita su arrastre con agua caliente. No sustituye a un desatasco profundo, pero puede servir como solución preventiva. Es una alternativa más suave a los productos químicos.
Muebles de exterior
Además, es útil para limpiar muebles de exterior, persianas y superficies de plástico o PVC expuestas a la suciedad ambiental. Ayuda a eliminar restos de polvo, humo o contaminación sin dañar el material. También puede emplearse en cubos de basura o contenedores domésticos para neutralizar malos olores. La clave está siempre en usar poca cantidad y no mezclarlo nunca con lejía u otros productos agresivos.
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