Los calabacines son una de las verduras más versátiles para tener siempre en la nevera porque te sacan de un apuro en cualquier ocasión. Son auténticos salvavidas a la hora de la cena, cuando buscas algo rápido, saludable, fácil, sabroso y que también sea original, incluso si buscas recetas ricas en proteínas y prefieres evitar las harinas refinadas.
Un ejemplo fácil lo tenemos en la receta de flanes de calabacín y parmesano, que además se pueden hacer en la freidora de aire si quieres ahorrar aún más tiempo. Y para sumar más ventajas, son cómodos de servir y repartir en porciones, haciendo que sean perfectos también para un picoteo o una ocasión con invitados, pudiendo adaptar el tamaño a diferentes moldes.
Con una mezcla de calabacín rallado, huevos, nata líquida y queso, tenemos un plato muy rico en proteínas de calidad sin demasiadas grasas, muy pocos hidratos pero mucha fibra vegetal, vitaminas y minerales. Saciante pero sin ser pesado, el único problema lo puede poner la nata si eres intolerante a la lactosa, pero tiene fácil solución con alguna alternativa comercial sin lactosa o vegetal.
En esta ocasión añadimos también guisantes a la mezcla para sumar más nutrientes y proteínas vegetales; puedes sustituirlos por habas tiernas, pimiento rojo o verde picado, espárragos verdes finos picados, hojas de espinaca baby... o puedes añadir más proteínas aprovechando sobras de pollo asado, unas gambas cocidas, etc. Sírvelos con salsa de tomate o alguna salsa básica de yogur y listo.
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