El pastel de papas al estilo chileno es un plato de los que se hacen mucho en casa, sin complicarse y con ingredientes normales. Básicamente es un pastel de carne y patata al horno, parecido al shepherd’s pie, pero con detalles muy propios de la cocina chilena.
La carne se cocina con especias sencillas, el puré de patatas queda suave y lo más curioso llega al final: se espolvorea azúcar por encima de la patata para que se caramelice en el horno. Puede sonar raro si no lo conoces, pero funciona. Hoy en día también hay muchas versiones que llevan queso, así que puedes elegir entre la versión más tradicional o una un poco más moderna.
Cocina la carne en una sartén hasta que pierda el color crudo. Añade sal, pimienta, comino, orégano y pimentón, mezcla bien y suma el concentrado de tomate. Incorpora el caldo de pollo y deja que se cocine unos minutos, lo justo para que quede jugosa y con un poco de salsa. Reserva.
Cuece las patatas enteras y con piel en agua con sal hasta que estén tiernas. Pélalas en caliente, machácalas y añade la mantequilla y la leche poco a poco hasta conseguir un puré cremoso pero firme. Ajusta de sal si hace falta.
Pica las aceitunas y corta los huevos cocidos en rodajas. En el recipiente para horno, pon una capa de puré de patatas, añade toda la carne, reparte las aceitunas y el huevo y cubre con el resto del puré. Alisa la superficie.
Espolvorea azúcar por encima para la versión más tradicional, o añade queso para fundir si prefieres ese acabado. Hornea a 200 °C hasta que esté bien dorado por arriba.
Con qué acompañar el pastel de papas chileno
Este plato es bastante completo por sí solo, pero queda genial con algo fresco al lado, como una ensalada chilena (tomate, cebolla y cilantro) o incluso con unas verduras salteadas. Y si sobra, al día siguiente está casi mejor.
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