Te las firmaría un chef japonés o Rosalía: las brochetas de pollo con las que darle alegría a cualquier pechuga por simple que sea

Con una sencilla salsa teriyaki, conviertes unas sencillas pechugas o contramuslos en un platazo

Yakitori Pollo
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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En esta vida hay muchas cosas tristes, pero quizá pocas lo sean tanto como las novelas del autor japonés Haruki Murakami. Por eso, también desde Japón, país del sol naciente, podemos desquitarnos con recetas luminosas capaces de compensar cualquier bajona.

Un buen ejemplo, además barato, rápido y resultón, es este clásico yakitori de pollo. Al fin y al cabo, no deja de ser una brocheta muy sencilla en la que vamos a aprovechar un poco de salsa de soja, un poco de mirin, una cebolleta y una pechuga de pollo para resolver un segundo plato perfecto en cualquier momento del día, del mes o del año.

Un vistazo a…
Cómo hacer pechugas de pollo al horno jugosas

Conviene, eso sí, hacer una pequeña precisión. En japonés, tori es el término que se utiliza para hablar del pollo, así que yakitori vendría a significar, de forma bastante literal, “pollo a la parrilla”. 

A partir de ahí existen muchas variantes, pero en líneas generales usamos este nombre para referirnos a este tipo de preparaciones.

Como sucede con otras recetas elaboradas con carne magra de pollo, la clave está en preparar una buena salsa y en partir de una materia prima de calidad. De hecho, una opción muy recomendable es utilizar contramuslos de pollo deshuesados y sin piel, porque resultan un poco más sabrosos y jugosos que la pechuga.

A partir de ahí se acaba la ciencia y empieza el baile. Cortamos el pollo en trozos de bocado y la cebolleta primero por la mitad a lo largo y luego en piezas de unos dos o tres centímetros. Después vamos ensartando en la brocheta los trozos de pollo y de cebolleta, alternándolos.

Mientras tanto, preparamos la salsa teriyaki, que, como ya hemos contado en otras ocasiones en Directo al Paladar, no tiene prácticamente ninguna complicación

Basta con poner en un cazo un poco de mirin, salsa de soja y azúcar moreno, junto con unos trozos grandes de puerro, y cocer a fuego suave hasta que la salsa reduzca más o menos a la mitad y coja algo de cuerpo. Todos estos ingredientes se encuentran ya sin demasiados problemas en casi cualquier supermercado grande o en cualquier tienda de productos orientales.

Cuando la salsa esté lista, terminamos de montar las brochetas. Luego podemos cocinarlas a la plancha, a la parrilla o al horno, aunque, al menos para mi gusto, como mejor quedan es a la plancha o sobre brasas. 

Solo hay que calentar bien la superficie, añadir una gota de aceite de girasol y marcar las brochetas por todos los lados, pincelándolas al mismo tiempo con la salsa. Les vamos dando la vuelta hasta que estén bien cocinadas y las servimos calientes, rematadas con un poco más de salsa por encima.

Si preferís hacerlas al horno, tampoco tiene ninguna complicación. Lo único importante es remojar antes las brochetas en agua si son de madera, para evitar que se quemen. Después, con el horno precalentado a 200 grados, colocamos las brochetas sobre una rejilla a media altura y debajo situamos una bandeja forrada con papel de aluminio para recoger los jugos. 

Las cocinamos entre ocho y diez minutos, las sacamos, las pincelamos con la salsa teriyaki y las devolvemos al horno otros cinco minutos, subiéndolas esta vez a una altura algo mayor para que se doren mejor. Más o menos a mitad de ese tiempo les damos la vuelta, volvemos a pincelar con salsa y rematamos con un par de minutos finales. Y ya estarán listas para disfrutarlas.

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