Hace tiempo que se pueden encontrar tomates muy buenos y sabrosos en invierno, pero a la hora de preparar ensaladas que estén más acordes con la estación fría es más recomendable elegir ingredientes más típicos de esta época. Y no hay nada más invernal en nuestros mercados ahora que los cítricos.
Las naranjas y mandarinas están en su mejor momento, jugosas, carnosas y llenas de sabor, cargadas de antioxidantes, fibra y minerales, y además a muy buen precio. ¿Por qué limitarlas al desayuno o al postre? Si los tomates son, botánicamente frutas, podemos sustituirlos por cítricos sin problema en una ensalada estupenda para los meses fríos.
Y también me gusta prescindir de la lechuga y sus primas de hojas para salir de lo típico usando en su lugar apio, una hortaliza igual de económica y que además es muy baja en calorías, refrescante, crujiente y cargada de flavonoides. La receta de ensalada de naranja, apio y trucha ahumada demuestra que con pocos ingredientes se puede hacer un plato saludable y ligero, pero saciante y muy completo.
Las vitaminas antioxidantes nos vienen muy bien en invierno, pero no sería un plato completo sin proteínas de calidad. Para esta receta necesitamos algo tan sencillo como abrir un paquete de pescado ahumado; la trucha es menos glamurosa que el salmón, pero sale más económica, tiene menos grasa y tiene un sabor más suave y distinto; además, seguro que casi todos nos hemos hartado a salmón ahumado en las fiestas. Como alternativa más fácil de encontrar podemos usar bacalao ahumado, ya preparando la Cuaresma.
Una vinagreta ligera a base de huevo duro picado es el remate perfecto que suma aún más proteínas y sabor. Se pueden mezclar con aceite de oliva virgen extra, zumo de limón, algo de vinagre suave y sal, o simplemente repartir por encima antes de aliñarla al gusto. Es una ensalada muy sencilla que sorprende por la intensidad de sabores y el contraste de texturas.
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