Es una receta sumamente atractiva y tiene su razón de ser, por un lado es una forma de comer más legumbres y por el otro, ayuda a camuflar verduras para quienes no son tan fanáticos de ellas. Es una gran opción para diversificar al menú de la semana y sumar al repertorio de platos fáciles para hacer en el día a día.
El calabacín tiene un alto contenido de agua además de un bajo aporte de calorías, y hace de base vegetal a la hamburguesa. Al combinarlo con garbanzos, se potencia el valor proteico y de fibra para una sensación prolongada de saciedad. Ambos ingredientes tiene el beneficio, además de absorber los sabores de especias y hierbas que se agregan para personalizar la hamburguesa de calabacín y garbanzos a gusto de cada uno.
El paso a paso no tiene grandes complicaciones, salvo unos puntos importantes. Por ejemplo, escurrir bien el agua del calabacín y añadir la harina de garbanzos necesaria para formar las medallones sin que se desarmen. Y una vez que la mezcla esté lista, dejar reposar en la nevera unos 30 minutos para que la harina termine de absorber cualquier resto de humedad presente.
Sobre el rebozado, para un resultado clásico optar por pan rallado o bien innovar con polenta, avena hasta panko para un resultado extra crujiente. Una vez hechas en la plancha se pueden disfrutar solas, acompañadas de una ensalada fresca o entre dos rebanadas de pan con algún aderezo o salsa cremosa que tu preferencia. Personalmente, la combinación de alioli y cebolla caramelizada es mi preferida.
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