A priori, la idea de transformar una berenjena en mermelada puede sonar extraño e incluso arriesgado. Estamos acostumbrados a ver este vegetal en platos salados como musaka o babaganoush, pero su neutralidad y capacidad de absorción es el secreto. Al cocinarla a fuego lento con azúcar, la berenjena se transforma por completo.
Lo mejor de esta mermelada es su adaptabilidad, funciona en una tabla de quesos y frutos secos, entre panes y bocadillos o en el desayuno sobre una tostada con yogur y frutas. Se ajusta a todos los gustos y te aseguro que nadie adivinará que es una berenjena el ingrediente secreto.
Pelar las berenjenas y cortar en cubitos pequeños. Acomodar las piezas en un cuenco con el azúcar y el zumo de limón. Dejar reposar unos 30 minutos, esto permite la berenjena que empiece a soltar su propio liquido. Pasado del tiempo, llevar a una olla, añadir el agua y la pizca de canela. Cocinar a fuego medio bajo durante unos 35 a 45 minutos.
Vigilar y remover la preparación. La berenjena se irá tornando transparente y el almíbar se espesará. Estará lista cuando la berenjena esté muy tierna y el líquido tenga consistencia de mermelada. Para una textura más fina, se puede procesar unos segundos o bien dejar como esta (es mi sugerencia). Para conservar, acomodar en botes esterilizados mientras esté caliente.
Con qué acompañar la mermelada de berenjena
Ya sea como guarnición para un tofu hawaiano a la parilla o como topping para un cuenco de yogur griego, es el puente ideal entre el mundo dulce y el salado.
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