El diferencial de esta receta esta en el uso de la maicena como agente espesante, una técnica para omitir por completo la crema y lograr una preparación 100% sin lactosa. Al disolver el almidón de maíz en la leche vegetal fría e integrarlo luego al calor, se logra una salsa estable que envuelve cada ñoqui a la perfección. Un consejo clave: si notas que la salsa pierde fluidez al añadir la pasta, basta con incorporar un cucharón del agua de cocción para recuperar su textura ideal.
Esta alternativa es una solución para quienes evitan los lácteos; a diferencia de las cremas pesadas, esta versión ligera realza el dulzor sutil del puerro sin saturar el paladar. Para el toque final, recomiendo servir en platos hondos con cebollino fresco picado o unas vueltas extra de pimienta negra para terminar de despertar los sabores.
Lavar bien los puerros y cortar en rodajas finas. En una sartén grande a fuego medio, agregar unas cucharadas de aceite de oliva y rehogar el puerro con el ajo. Lo importante es que se cocinen lentamente hasta que estén muy tiernos y transparentes, sin llegar a dorarse.
Preparar el espesante mientras se cocina el puerro, para ello, tomar la mitad de la leche vegetal (fría o a temperatura ambiente) y disolver en ella la cucharada de maicena. Revolver bien hasta que no queden grumos. Crear la salsa vertiendo la otra mitad de la leche vegetal en la sartén con los puerros. Subir un poco el fuego y, cuando empiece a humear, añadir la mezcla de maicena y leche. Cocinar sin dejar de revolver con una cuchara de madera o batidor de mano. En un par de minutos la salsa empezará a tomar cuerpo. Condimentar con sal, pimienta y la nuez moscada. Si queda muy espesa, añade un chorrito más de leche mientras si la quieres más firme, deja reducir un minuto más.
En una olla aparte con agua hirviendo y sal, cocinar los ñoquis. Retirar con una espumadera en cuanto suban a la superficie y llevar directamente a la sartén con la salsa. Mezclar todo suavemente durante 30 segundos para que los ñoquis se impregnen bien.
Con qué acompañar los ñoquis con salsa cremosa de puerro
Este plato de ñoquis es lo suficientemente contundente para brillar como único protagonista del menú. Para el maridaje, se complementa a la perfección con una copa de vino blanco de buena acidez, mientras que para quienes prefieren una opción sin alcohol, una limonada de menta y jengibre aporta la frescura ideal.
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