Este es uno de esos platos pobres en ingredientes pero ricos en sabor, muy típico de la cocina mediterránea. El dúo de garbanzos y repollo tiene una sinergia perfecta: mientras la legumbre aporta una base sólida de proteína vegetal y fibra de alta calidad, la col suma una dosis extraordinaria de vitamina C y antioxidantes que refuerzan el sistema inmunológico.
Es un plato ideal para dejar hecho de un día para otro, porque los sabores se asientan y está incluso mejor. Este guiso destaca por ser una opción extremadamente económica, ideal para optimizar el presupuesto semanal y ¿el resultado?, es un plato de gran volumen y saciedad por apenas unos pocos céntimos la ración.
Preparar las verduras: cortar en cubos pequeños la cebolla y el repollo en tiras.
En una olla con un chorrito de aceite de oliva, sofreír la cebolla hasta que este transparente. condimentar con sal. Añadir el repollo en tiras y condimentar con el comino. Remover bien para que se impregnen del aceite y el comino.
Deja que el repollo baje un poco de volumen durante 2 o 3 minutos. Cubrir con el caldo o agua (que sobrepase un par de dedos los ingredientes). Tapar y dejar cocer a fuego medio unos 10 a 12 minutos. Añadir los garbanzos cocidos a la olla. Cocinar todo junto 5 minutos más para que los sabores se integren. Servir con un chorrito de aceite de oliva en crudo y unas semillas de sésamo tostadas por encima para decorar.
Con qué acompañar el repollo con garbanzos
Este guiso de repollo con garbanzos se potencia con un acompañamiento que aporte una contraparte crujiente o ácida. El pan es la mejor alternativa, ya sea una hogaza de masa madre bien tostada o un pan de pita ligeramente templado. Ambas alternativas hacen que cada cucharada sea más atractivo.
En DAP | Potaje de garbanzos
En DAP | Repollo rehogado con ajo y pimentón