Es un clásico de la cocina griega, pero con un giro que te va a encantar: una moussaka vegetariana de lentejas y calabaza. Es la cena perfecta para esas noches de manta y sofá, al ser un plato delicioso sin rastros de carne.
En esta oportunidad, se ha sustituido la carne picada por una base rica y robusta de lentejas cocidas usando la variedad pardina, que proporcionan la textura y la proteína necesaria –y pueden ser perfectamente de bote–. Este cambio no solo hace la receta accesible al público vegetariano, sino que también aligera la digestión.
El secreto del sabor se logra por las especias como el orégano y, con el plus de vino tinto. Dejar que el alcohol evapore permite que el vino infunda las lentejas y el tomate troceado, replicando ese sabor profundo y característico del plato griego original.
La calabaza de temporada se incorpora en forma de cubos para aportar una dulzura sutil, que contrasta con el sabor salado y sabroso de las otras capas. Esta capa sustituye a la patata, enriqueciendo el plato con vitaminas y fibra. Además, incluimos la capa clásica de berenjena en rodajas, un elemento esencial de toda musaka.
Por último, todo se corona con la salsa bechamel, elaborada en este caso con leche animal pero bien se puede utilizar bebida vegetal. Esta se decora con dos quesos por encima: feta y parmesano. La fuente así, bien completa, se hornea durante 30 a 40 minutos hasta conseguir una costra dorada y sabrosa.
El plato final, además de atractivo, es delicioso e ideal para compartir en cualquier reunión de amigos o en una noche fría. Una moussaka de este estilo se disfruta aún más con una copa de vino tinto y un cuenco de tzatziki acompañado de pepinos en vinagre o encurtidos a modo de picoteo inicial.
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